Saturday, September 09, 2006

Venezuela, un proceso que avanza

Tenía la tormentosa tranquilidad de la resignación y la ferocidad de quien se sabe impotente. Teodoro Petkoff, histórico referente de la izquierda venezolana, ex guerrillero, ex Partido Comunista, fundador del Movimiento al Socialismo y editor del diario Tal Cual, no hacia esfuerzos por demostrar virtudes ni capacidades. Con sus pies pesados sobre la mesa comentaba lo que en ese momento era solamente una posibilidad, la viabilidad de la alianza para las presidenciales del 3 de diciembre con el gobernador del estado petrolero y con tendencias separatistas del Zulia, Manuel Rosales, y con el líder de Primero Justicia (PJ), Julio Borges. “Es lo que hay”, se sinceraba. Sucede que el sueño de la unidad tiene sus costos. Significa, entre otras cosas, sacrificar diferencias al punto de tener que apropiarse de un historial opositor plagado de malas lecturas y decisiones: el golpe, la huelga petrolera, el abstencionismo. “Las volteretas políticas pueden ser más comprensibles cuando hay algunas cuestiones fundamentales que obligan a crear alianzas necesarias para alcanzar ciertos fines”, replicaba Petkoff. La pregunta siguiente era obvia: ¿la cuestión fundamental es tan grande como para unir golpistas, demócratas, derecha y troskismo? La respuesta sorprendió sobre todo por su procedencia, la de un acérrimo crítico al estalinismo:”Desde los frentes populares, ¿a quién le sorprende que la derecha y la izquierda se unan?” El famoso problema de los fines y los medios. Pero seamos complacientes. Supongamos que aceptamos la plaga de contradicciones internas y festejamos el entendimiento que lleva a Rosales como candidato único. Aun así, una semana bastó para demostrar que el acuerdo “estaba pegado con chicle”, como se dice por acá. El puntapié inicial vino de un sector de PJ que cuestionó a su dirigente, ahora candidato a la vicepresidencia, por tomar una opción antidemocrática al interior del partido. Y de fondo, la duda shakesperiana del ser o no ser, o su traducción en términos políticos, el presentarse o abstenerse. Todo esto, en definitiva, deja en claro la falta de proyecto y termina de impacientar a los impacientes. Dino es un ejemplo; desde su posada en Nueva Esparta, que junto al Zulia son los dos únicos Estados opositores, nos comentaba: “A mi no me gusta (Hugo) Chávez, pero ¿viste lo que es la oposición? Mejor malo conocido que bueno por conocer”. El otro son las constantes editoriales de los dos principales diarios, El Universal y El Nacional, que, como activistas indignados, publican cosas como: “Chávez todos los días reza: Dios nos guarde a esta oposición” 10 Millones por el buche Por 15 mil bolívares (18 pesos) los puestos callejeros venden remeras con la cara de su líder: Chávez de perfil con la boina roja que usó en el golpe de 1992, Chávez jugando al béisbol, Chávez en el cuerpo de la estatua de la libertad y en contra del imperialismo norteamericano. En todas la consigna mira al 3 D y arrebata: 10 millones por el buche. Las “franelas” en los pechos venezolanos son tan sólo una de las muestras de la hegemonía que este gobierno supo construir en todos los campos: el militar, el civil y el institucional. Y ante este poder, cimentado a fuerza de omnipresencia, liderazgo, Misiones sociales y una épica revolucionaria, es que las internas opositoras se muestran aun más absurdas. La figura de este líder se siente por todo el territorio venezolano; sin ir más lejos es la primera imagen que uno ve si entra al país por la conflictiva frontera colombiana. Chávez se erige por sobre todo; se brinda por él en los bares de Caracas, en los barrios – nuestras villas miserias –, se lo cita. Algunas familias lo tienen como tabú, como tema del que no se conversa, porque un amor intenso inspira también muy intensos odios. Imágenes todas que a los argentinos nos suenan conocidas. Chávez asumió el poder el 2 de febrero de 1999, y desde ese momento ganó 9 elecciones consecutivas. Es cada siete años, según sus propias palabras, que el proceso se renueva, se radicaliza; de un modelo socialdemócrata a la revolución bolivariana, de ahí al antiimperialismo y el socialismo del siglo XXI. El sueño es que el ciclo llegue al 2021, para el aniversario de la batalla de Carabobo. Pero como las cuentas no cierran ya que los mandatos duran 6 años y sólo está permitida una reelección, este afán significa una amenaza de avanzar con las reformas y no abandonar el Palacio de Miraflores para aquellos sectores que enarbolan el abstencionismo por malas condiciones electorales. Sin duda esta advertencia coloca a los principales referentes del no votar, Acción Democrática (AD) y COPEI, contra la espada y la pared: las legislativas del año pasado, que determinaron el control absoluto de la Asamblea Nacional por el oficialismo, es una muestra de cómo termina su estrategia. Pero esa no es la única amenaza de Chávez. Al parecer también se cansó de los permanentes chantajes desestabilizadores, el último de ellos, la fuga del presidente de la opositora Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV), Carlos Ortega, encarcelado luego del sabotaje petrolero de 2002. “Se acabó el Chávez permisivo”, declaró con firmeza en un acto de campaña después del suceso. 10 millones de votos, teniendo en cuenta que la participación en Venezuela no es obligatoria, significarían un número cercano al 75 % de apoyo al nuevo desafío. La magnitud de esta expectativa, descabellada para otros contextos políticos, tiene de fondo la intención de consolidarse a nivel interno y salir al mapamundi a expandir el Socialismo del siglo XXI. Por eso es que los congresistas declararon frente a la candidatura única que “la lucha es con el imperio, no con Rosales”. Pero la oposición, por otro lado, tiene una herramienta indispensable para legitimar a Chávez internacionalmente: darle juego democrático a una democracia a la que se la acusa de totalitarismo. Por eso es que se rumoreaba que la candidatura del Conde del Guácharo, famoso comediante de la Isla Margarita, había tenido un empujoncito de parte del gobierno. Si eso es cierto, la táctica fue correcta porque bastó que se presente el outsider para que Rosales aparezca en la tapa de los diarios. La revolución desde adentro Hace tiempo que definir el concepto revolución se ha vuelto más difícil. Más complejo teórica y políticamente, con más comas y ángulos. En ese sentido, los más radicales de esta nueva corriente de centroizquierda sudamericana, Bolivia y Venezuela, nos meten en un aprieto. Amparados por Fidel Castro, ponen sobre la mesa la idea de un nuevo modelo de revoluciones, las “Revoluciones democráticas”, que dejan por delante un desafío para la teoría y la praxis difícil de afrontar. Prueba de esto es que ninguno de los conceptos que Chávez lanza al ruedo están amparados por un cuerpo teórico: Socialismo del siglo XXI, ALBA, Revolución Bolivariana. “Le pregunté a él que era el ALBA y sonrió para después responderme: Fidel me ha preguntado lo mismo y le dije que es una idea, un concepto”, le comentó a estos corresponsales la embajadora argentina, Alicia Castro. Sin embargo, es indiscutible que en lo material la situación cambió en estos 7 años. Florecieron las Misiones sociales por todo el país y así por primera vez los pobladores de los barrios, nuestras villas miserias, comenzaron a tener asistencia médica totalmente gratuita (en Venezuela hay más de 30.000 médicos cubanos) y la posibilidad real de comenzar o terminar sus estudios. Aquí no hay industria alguna significativa salvo la petrolera; es por eso que el Ejecutivo optó por avanzar lentamente en la diversificación de la producción con un firme apoyo a las cooperativas. Al mismo tiempo que mantiene como objetivo estratégico el de alimentar al mercado interno, expropiando latifundios y repartiéndolos entre pequeños productores, inyectando dinero y aumentando los salarios mínimos a 465.000bs. (660 pesos). Aun cuando como contrapartida, estas medidas aceleran la inflación, factor que endurece, junto a la creciente inseguridad, mucho la vida cotidiana de los venezolanos. El sustento de todo esto son los altos precios del petróleo que superan los 70 dólares el barril de crudo (cuando Chávez asumió, el precio estaba en 10). Sólo así se explica que los subsidios estatales puedan hacer que el litro de nafta cueste aquí solo 15 centavos. Estas ganancias, según los críticos, son las que generan grandes redes clientelares y de corrupción en este dadivoso Estado. Asimismo se señala con impaciencia que si bien se ha redistribuido la renta petrolera con los planes sociales, resta avanzar en la redistribución total de la riqueza y en la superación de los altos índices de pobreza que aún tiene el país y de desempleo (37% y 10,2% respectivamente según los datos oficiales del 2005). En el aspecto político, desde el mismo día que asumió, Chávez pateó el tablero al romper con el sistema bipartidista manejado por AD y COPEI que gobernó Venezuela desde la caída en 1958 del dictador Marcos Pérez Jiménez. Luego, lentamente, fue creando de su persona un mito vivo y una nueva hegemonía que está marcando un quiebre histórico, como lo fue el primer peronismo en la Argentina. La solución al problema del excesivo personalismo, es paradojal. Mientras habla en tercera persona - dice cosas como “Chávez es el pueblo” - e insiste en esa relación paternal, apoya a todas las organizaciones de base, muchas de ellas creadas desde Miraflores, con dinero, infraestructura y espacios que les quita a los políticos de carrera. Para muchos, inclusive, este es el principal rasgo de la revolución, lo que llaman la democratización del poder, y que tiene como ejemplos los consejos comunales, las mesas técnicas del agua, el parlamentarismo de calle y el aumento del control social. Pero todavía esos espacios no están consolidados, mientras que sí lo está una enorme burocracia a la que se acusa por dentro y fuera del chavismo de ineficiente y corrupta. Como afirma Picky, organizador de “Tiuna el Fuerte”, uno de los pocos centros culturales juveniles que trabajan con la revolución: “Entre Chávez y nosotros está la mierda”. “Marx + Bolivar = Socialismo del siglo XXI” explican las paredes caraqueñas. Sin embargo, quizá no alcance para explicar todo un proceso que avanza y que el próximo 3 D seguramente dará otro paso hacia ese destino que, una vez más, nadie puede anticipar. Recuadro: Chávez y el mundo El 1 de enero de 1994, el mismo día que México firmaba el NAFTA con EEUU y Canadá, el Ejercito Zapatista de Liberación Nacional se levantaba en armas y tomaba San Cristóbal de las Casas; el neoliberalismo empezaba a ser cuestionado. Diez años después, con la victoria en el referéndum revocatorio de 2004, Chávez aceita el debate y da un paso adelante: revive al Socialismo – del siglo XXI – y lo reinserta en la agenda mundial. Con decisiones tácticas, visión geopolítica y muchos petrodólares, Chávez pretende encabezar un proyecto que rompa con la unipolaridad estadounidense. Es por eso que busca apoyos en su carrera hacia una plaza no permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU y traza alianzas con proyectos tan disímiles como los que avanzan en Rusia, China, Irán (relación en la que influye también la OPEP), Líbano, Vietnam, África o el MERCOSUR. En América Latina su influencia es grande. Con aciertos como el apoyo sutil a Evo Morales en Bolivia, errores como la intromisión obscena a favor del cesarista Ollanta Humala en el Perú y la guía infalible que encontró en Fidel Castro, fue construyendo una imagen que logró conquistar a las izquierdas locales. Chávez ve en esta región un punto de despegue hacia el mundo, es por eso que, después de romper con la Comunidad Andina de Naciones luego de que Colombia y Perú firmaran los TLC, apostó muy fuerte al MERCOSUR. Ve allí no una integración mercantil, sino una política. Un taxista indignado nos comentaba sobre la “regaladera” de Chávez a los otros países: “Eso no le gusta a nadie”, nos decía. No notó que, justo en ese momento, un cartel le respondía: “Somos antiimperialistas por solidaridad con el mundo”. Primera quincena de septiembre, para la Revista Accion del Centro Cultural de la Cooperacion

La oposición venezolana tiene candidato

Después de días de incertidumbre se anunció que el gobernador por el estado petrolero y con tendencias separatistas del Zulia, Manuel Rosales, será el candidato único que la oposición venezolana presentará para enfrentar a Hugo Chávez en las presidenciales del 3 de diciembre.
La opción responde a un acuerdo firmado por Rosales, Julio Borges – candidato a vice - y Teodoro Petkoff, los tres principales dirigentes del arco opositor, en el que se comprometían a presentar un candidato unificado antes del 31 de julio.
La decisión tardó más de lo que los medios de comunicación hubieran deseado por varias razones. Una fue el debate que mantenían con los sectores abstencionistas quienes impulsaban nuevamente este camino, como lo hicieron en las legislativas de diciembre de 2005 con un alto costo: el actual control absoluto de la Asamblea Nacional por parte del Ejecutivo. Este debate, sin embargo, había quedado medianamente saldado con el lanzamiento del famoso comediante Benjamín Rausseo, más conocido como el “Conde de Guácharo”, quien declaró que sólo se retirará si “aparece otro outsider”.
El tema más espinoso, no obstante, era el político. Todos sabían que quien resultara candidato estaba asumiendo el liderazgo del sector, y no sólo con miras a diciembre.
Los perfiles de cada uno de ellos son, a priori, irreconciliables. Rosales, representante de la centro-izquierda, tuvo su pasado en Acción Democrática. Borges, de centro-derecha, tuvo muchas conexiones con el viejo COPEI. Petkoff, quien fue guerrillero, militó en el Partido Comunista y fundó en el Movimiento al Socialismo, en conversación con Perfil, justificó la alianza argumentando que “es lo que hay” a pesar de no verle “muchas perspectivas”. Y se preguntó: “Desde los frentes populares antifascistas ¿a quién le sorprende que la derecha y la izquierda se unan?”.
Petkoff, quien fue siempre muy crítico de la oposición, del golpe de estado del 11 de abril de 2002, de la huelga petrolera, optó por perdonar a sus aliados: “Independientemente de que hayan cometido la tontería de participar en el acto donde se firmó el decreto de (Pedro) Carmona que disolvió todos los poderes públicos en 2002, el tema es que la gente cambia”. Y volvió a justificarse: “Las volteretas políticas pueden ser más comprensibles cuando hay algunas cuestiones fundamentales que obligan a crear alianzas necesarias para alcanzar ciertos fines”.
Las ideas iniciales para el plan de gobierno serán el combate contra la inseguridad, el respeto a la propiedad privada, la construcción de viviendas, la oposición a la carrera armamentista, incentivar las misiones que Chávez creó y frenar la cooperación económica con los países de la región.
En el acto donde presentó su candidatura, Rosales aseguró: “Es el momento de las decisiones. No nos pueden temblar las piernas. No vamos a bajar la mirada ante nuestros hijos. Es hora de atreverse. Vamos a Miraflores”. Sin embargo, con un 20 % de intención de voto y con todas las encuestas dando como ganador a Chávez en primera vuelta, la tarea se le presenta cuesta arriba.

20 – 08 – 2006, Para Perfil

“Apuesto a la integración, pero voy a conversar con EEUU”

Entrevista a León Roldós


“La tercera es la vencida”, dice un sabio refrán popular. Y esta vez, León Roldós no pudo con la tentación de aliarse con la centrista Izquierda Democrática, abandonar así su perfil independiente y formar la RED Etica y Democrática de cara a las elecciones generales del próximo 15 de octubre.
La jugada no parece haberle salido nada mal. Este abogado proveniente del ámbito académico, hermano del ex presidente Jaime Roldós Aguilera (asesinado en su cargo el 24 de mayo de 1981), encabeza todas las encuestas con un 26 por ciento de intención de voto muy lejos del pelotón que lo persigue.
Ese 2 de mayo, mientras esperábamos que Roldós nos diera la entrevista prometida, nos pusimos a hojear las revistas que estaban desparramadas sobre la mesita ratona de su oficina. Todas hablaban del Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos, y todas se quejaban de la falta de voluntad del gobierno de Alfredo Palacio para firmarlo. “¿Cuánto más tendremos que esperar?”, se preguntaban indignadas. Lo cierto es que días después - el lunes 15 - el ministro de Energía y Minas, Iván Rodríguez, declaró la caducidad del contrato con la petrolera Occidental de origen estadounidense, decisión que significo la muerte de las negociaciones. Aquí sus palabras.


¿Cuáles considera que son las causas de la grave crisis de gobernabilidad que sufre el Ecuador desde la caída de Abdalá Bucaram en 1997?
El problema fue que abandonamos la gobernabilidad en democracia para auto engañarnos. Creímos que había sectores políticos que eran mayoritarios en el Ecuador y así fue como grupos políticos y económicos como se fueron convirtiendo en una especie de “padrinos”.
¿Usted explica el que su país haya tenido siete presidentes en diez años por la influencia de meros actores individuales?
La crisis se origina cuando el país no responde a los mandatos de la democracia, sino a grandes padrinos. Y como siempre hay desajustes sociales y económicos, estos son llevados a una crisis que se origina, a su vez, por las formas en que los padrinos manejan, explotan y manipula en el Ecuador la democracia.
¿Y cómo hacer para anular a esos padrinos?
Si vamos fortaleciendo de la democracia y creando un nuevo régimen político en el país, es posible que los padrinos queden en la historia.
¿De qué modelo de democracia habla?
Primero la organización social; segundo fijar las prioridades del país que se ubican en un desarrollo que de oportunidad de trabajo a los ecuatorianos, que genere realmente la posibilidad de que la esperanza se convierta en realidad. Esto implica grandes líneas maestras, que signifiquen lo que yo llamo la “revolución sanitaria”, un cambio profundo en la educación y, sobre todo, generar confianza y credibilidad en el Ecuador.
¿Y para eso fortalecer el Estado es una de sus estrategias?
Fortalecer el Estado en sus competencias, no el Estado invasivo en actividades en las que se pueden permitir inversiones privadas.
¿Qué haría usted con las organizaciones sociales que están vigentes y que son un factor de poder claro en tanto movilización y organización?
Tendré diálogos oportunos. Eso implica tener los argumentos para dialogar, que la respuesta oficial no sea sólo un no, pero tampoco el sometimiento a los objetivos que las organizaciones persiguen. Hay que recordar que la apertura no significa necesariamente caos, y en el Ecuador como no hay aperturas hay reacciones sociales, hay protestas y hay caos.
¿Eso implica, por ejemplo, otorgarles espacios a las ramas políticas de los movimientos sociales, como el Movimiento Pachakutik?
No, implica debatir los temas que ellos consideren, dialogar, buscar soluciones. Lógicamente estas no van a ser impuestas por ellos, pero tampoco hay que hacer oídos sordos a lo que expongan.
En un eventual gobierno suyo, ¿ve criticas por izquierda o por derecha?
Veo por los dos lados. Por derecha porque vamos a afectar al sistema politico-económico del Ecuador; y en la izquierda habrá ultrismos. Usted fíjese que hasta el sandinismo tuvo ultra izquierdistas que estuvieron en contra. Y en Cuba, en pleno proceso de la guerrilla de Fidel Castro, el Partido Comunista estuvo en contra. Y no se olvide usted que en Brasil contra Lula también hay ultristas. Si ahí hubo ultristas que no entendieron los procesos, tampoco vamos a pedir que en el Ecuador los entiendan.
¿Las críticas de la derecha vendrían desde una oposición hacia un proyecto distributivo en términos de ingresos?
Claro, a la afectación de toda la maquinaria. A la democratización de los créditos del país, a que sean necesarios mayores espacios de competencia real de la producción, a que no pueda haber acumulación de riqueza sin una distribución del ingreso.
¿Cómo se define usted políticamente?
Como un hombre de izquierda. Pero creo que la izquierda de hoy día tiene que vivir la realidad de las circunstancias de un país que no implique forzar rupturas ni bajar la cabeza.
¿Qué diferencias encuentra entre su proyecto, el de Rafael Correa y el de Lucio Gutiérrez?
Gutiérrez ya demostró que manejó un discurso de ruptura que se cortaba las muñecas y luego firmaba con sangre. Yo creo que siempre, desde el 21 de enero que asumió, fue un aliado total de los EEUU, todo fue parte de una misma trama. Correa tiene un discurso muy parecido al de Gutiérrez, pero cuando fue ministro de economía pagó la deuda y optó por Luis Alberto Moreno de Colombia para presidente del BID. A Correa lo veo muy parecido, con titulo de postgrado, a Gutiérrez.
En base a lo que dijo de Correa, usted estaría a su izquierda…
No, yo simplemente soy realista.
Entonces es su realismo es el que lo lleva a afirmar que está a la izquierda de Correa…
Yo digo que sólo en el discurso Correa puede estar en el supra, ultra izquierda.
Sin embargo, del ministerio lo expulsaron por algunas medidas progresistas como tratados con PDVSA por el transporte del petróleo…
¿Pero concretó algo o no concretó nada? El caso de la OXY era conocido y todo el escándalo se produce cuando él sale. Estuvo dos meses y medio y en ese tiempo no hizo nada. Yo miro con recelo al Gutierrismo y al neogutierrismo.
¿Y usted qué haría con respecto a la OXY ?
Yo creo que hay que aplicar la ley sin escandalizar y eso significa declarar la caducidad.
Este tema nos lleva a pensar en EEUU y EEUU en el TLC…
Yo no estoy con que el TLC va porque va o no va porque no va. Creo, además, que el pueblo ecuatoriano debe votarlo en las urnas.
Eso hemos leído, y también que usted sostiene que el tratado debe ser negociado en mejores condiciones. Pero, ¿qué significa mejores condiciones?
Es que como esta hoy, yo no estoy de acuerdo. Se puede negociar, claro que se puede negociar. El tema es negociar bien.
Es que en general se escapa un tema con los TLC’s. Se suele debatir sobre los beneficios comerciales y se soslaya el aspecto político. Sin ir más lejos, por la firma de Perú y Colombia, se rompió la Comunidad de Naciones Andinas (CAN). En este momento se presentan dos proyectos, uno de integración regional y el del ALCA que no funcionó y que se renovó con los TLC.
Es que para mi no son incompatibles, los que buscan la incompatibilidad sólo buscan el pensamiento político.
No serán incompatibles, pero la CAN se cayó por eso…
Todo el respeto con el señor Hugo Chavez, pero yo no voy a gobernar en función de lo que él quiera o no. Yo a Chavez lo invito a que invierta en refinerías en el Ecuador.
No se trata de Chávez necesariamente, estamos hablando en términos regionales…
El solo hecho político no debe llevar a una decisión, yo creo en los contenidos.
Entonces no se cometería un error en afirmar que usted no hace una apuesta explícita y abierta hacia un proyecto de integración regional…
Yo apuesto a la integración, pero no condicionado a que no converse con EEUU.
Lo que pasa es que, en términos comerciales, a la integración regional no la beneficia el que sus países miembros hagan tratados bilaterales con Estados Unidos…
Esa es una opinión suya, yo creo que hay que sentarse a conversar. Si usted me dice que con EEUU nada, entonces todos resolvamos no comprar ni vender nada a EEUU.
Tomemos el caso de Bolivia y de su exportación de soja. Su principal mercado es la CAN y puntualmente Colombia. Entonces, si este país firma un TLC con EEUU afecta directamente a la integración…
Es que debe pensarse en los entornos de los países. Colombia debe pensar en Bolivia y en sus intereses nacionales. Lo que no acepto es que todo tiene que ser blanco o negro, creo que puede haber distintas formas de integración.
¿Pero usted coincide con nosotros en que los TLC son la estrategia estadounidense posterior al fracaso del ALCA como proyecto en América Latina?
Si, pero porque frente al ALCA Lula, con mucha sensatez, planteo que hagamos acuerdos multilaterales y EEUU dijo que eso no le conviene. Además de eso, yo no lo llamaría tratado de libre comercio, porque es un tratado comercial de restricción de exportaciones e importaciones. Para que haya libre comercio tiene que ser total.
¿De qué cosas está en contra y qué cosas está a favor del actual estado de las negociaciones del TLC?
El tema propiedad intelectual, es un punto importante. Por otro lado, el Ecuador no puede ser depositario ni receptor de ropa usada, ni de basura, ni de chatarra cuando hay una industria en formación. El Ecuador no puede aceptar que no se lo trate igual que a Centro América. En materia de pollo y aves, no se puede permitir que haya libre importación de las partes traseras porque ellos no los consumen. En el caso del ganado bovino que haya libre exportación para vísceras y despojos finales no puede ser. Son todos puntos discutibles, pero no si nos quedamos en lo ideológico. Puede ser que los contenidos te lleven al no, pero los contenidos.
¿Lo ideológico como sinónimo de político?
No necesariamente, porque más políticos que todos son los EEUU. Más político que Cuba y todo lo demás…
Justamente por eso, los TLC’s no son sólo tratados de libre comercio, en realidad poco tienen de eso y mucho de políticas estratégicas…
Estoy hablando de restricciones y de preferencias, estoy hablando de eso.
Un 25 por ciento de la población económicamente activa ecuatoriana vive fuera del país y muchos de ellos lo hacen en EEUU. ¿Cuáles serían las líneas de su política inmigratoria?
Hemos estado involucrados en la defensa de los migrantes y creemos que debe haber una política inmigratoria integradora. Frente a la política represiva estadounidense tiene que haber una gran unidad de Latinoamérica.
Hemos leído que usted no se alinea con un proyecto como el de Morales o el de Chávez y sí con un “socialismo moderno” como el de Bachelet, Lula o Vázquez. En este mapa, ¿dónde metería a Kirchner?
No lo metería con ninguno de los dos, Kirchner no es clasificable en forma absoluta. Internacionalmente ha tenido buenas posiciones, pero internamente todavía esta por verse ya que su gobierno tiene todavía todas las demandas de los sectores sociales vigentes.
¿Le interesan las relaciones con la Argentina ?
Sí, también las tendría con Chavez. Sin ir más lejos, acabo de estar en Cuba conversando varias horas con Fidel Castro el jueves pasado.
¿Qué opina de la renegociacion de la deuda externa de Kirchner, pensando, claro esta, en la deuda ecuatoriana?
Fácil: pienso que simplemente no hay que pagar. Hay que reestructurarla a largo plazo y los fondos que se liberen tienen que ir a la “revolución sanitaria”, al agua potable, al alcantarillado y a la vivienda.
¿No pagaría la totalidad de la deuda externa?
Hay varios componentes, y yo no quisiera decir cuáles son. Eso es parte de la estrategia que vamos a llevar adelante. No pagaríamos la deuda comercial que es la más grande de todas, luego llegaría a acuerdos con la banca mundial, con el BM y el BID.
Volviendo, ¿qué significa el socialismo moderno?
Vivir la realidad del mundo contemporáneo, de la globalización, pero defendiendo principios.
¿Pero se acerca al socialismo del siglo XXI de Chávez?
Ahí nos perdemos en los referentes. Creo que con Chávez se pueden tener excelentes relaciones, pero no es que se esta con o contra él. Me parece, por ejemplo, un error la posición de Alan García de salir a confrontar.
Ya que se metió le pregunto, ¿cómo ve el proceso peruano?
No sé. De Ollanta Humala tengo tales vacíos de información que no puedo dar ni siquiera un criterio de ello. Su línea ha sido fascista, no revolucionaria.
Con respecto a la política energetica, ¿qué opina de la ley de hidrocarburos que divide en un 50 y un 50 por ciento entre el Estado y las empresas petroleras las ganancias extraordinarias?
Yo particularmente no consideraba indispensable esa ley porque creo que se tenía que negociar con autoridad. No es que sólo de ahora en adelante deba ser un 50 y 50; hay toda una historia, ha habido cuatro años en que a este país se lo ha saqueado. Es un tema irrenunciable para el país sentarse a negociar.
¿Usted renegociaría la ley ya firmada?
La ley no, renegociaria la relación con las empresas. Iría más allá de la ley de hidrocarburos porque eso es de ahora en adelante y hay que recuperar lo que ganaron en demasía.
Entonces, ¿qué piensa de la nacionalización de Evo Morales?
Habría que ver los argumentos. Acá (por el caso OXY) hay un caso clarisimo de lesión enorme. Cuando se establecieron los precios referenciales de 15 dólares, se estableció un valor de costo cerca de los 9 dólares y había 6 dólares que se repartían 3 y 3. Al final el país se quedo con un trosito y los precios subieron.
01 -06 - 2006, Para La Agencia Periodistica del Mercosur (APM), www.prensamercosur.com.ar

"Hay que recuperar a Ecuador con medidas radicales"

Entrevista a Rafael Correa, candidato a presidente por Alianza País y ex ministro de Economía. 21/05/06


La cita fue el domingo por la noche, único momento que encontró entre los agitados viajes de campaña. Inesperadamente, fue en su casa donde nos atendió. La razón: sus niños estaban cansados y poco dispuestos a permanecer en el estudio de Gamavisión esperando que su padre termine de dar otra entrevista. Entre lecciones de francés, compromiso ineludible con su hija menor, con café y galletitas de por medio, Rafael Correa, candidato a presidente por Alianza país para las elecciones de Octubre en Ecuador, respondía sobre su proyecto.

-Ecuador vive subsumido en una crisis fuerte de legitimidad desde el año 1997, luego de la caída de Abdalá Bucaram, ¿cuáles crees que son las causas de este proceso?

-Creo que la crisis de legitimidad se debe a varios factores. Primero, los poderes han usado las instituciones según sus intereses, y cuando no les sirvieron las han destrozado. Lo que se hizo con Bucaram en 1997 es un ejemplo de ello, 44 legisladores se declararon psiquiatras y lo declararon por loco. Una barbaridad desplegada por León Febres Cordero y por el odio a Bucaram, con quien yo no simpatizo ni un poco, pero no se puede justificar una barbaridad así.
El segundo punto, es la traición de los distintos candidatos debido a las conveniencias de la cúpula. De Jamil Mahuad y luego de Lucio Gutiérrez, ambos destituidos de sus puestos de mandatarios. Supuestamente hay que bancarlos por cuatro años en nombre de la democracia, cuando la democracia es que el pueblo entrega un mandato para que se cumpla. El mandatario si no cumple se tiene que ir a la casa. Por eso, para que no haya las fricciones que llevan al borde de una guerra civil por culpa de un traidor, nosotros queremos establecer la revocatoria del mandato presidencial.
Un tercer factor de inestabilidad política, es la inestabilidad económica que vive la gente. El abandono, el fracaso de las políticas neoliberales, que ha hecho creer a mucha gente que no hay nada que perder, y eso lleva a que no les interese el equilibrio democrático. Es muy difícil que funcione si no hay interés en la gente.

-Usted justamente apareció en la escena política luego de la revuelta de los forajidos, un movimiento que se levanta contra estas falencias de la democracia ¿cómo ves ese proceso y donde ves que se condensa hoy en dia?

-Yo creo que es un proceso interesante, pese a quienes intenta desmerecerlo. 200.000 personas solo en Quito, que tiene menos de 2 millones de habitantes, sin financiamiento, sin cuartelazo, sin arreglo entre las cúpulas partidistas, movilizándose espontáneamente. Creo que fue algo histórico, pero por la misma espontaneidad luego se desmantelo. Yo creo que el país cambió en el 2005, los ciudadanos se dieron cuenta de que son el poder de una democracia. Eso es un movimiento que está despertando y a ese león es al que nosotros llamamos. Basta de que en la democracia nos gobiernen los mismos de siempre, las mafias política, la partidocracia. Ahí esta ese poder, desarticulado como siempre fue.

-¿Y cómo se puede condensar ese movimiento en una alternativa de poder hegemónica?

R: Detrás de lo que te he dicho hay cuestiones reales de poder. Gente que puede impedir que el país marche hacia un rumbo determinado, y nadie tiene el suficiente poder como para imponer una agenda. El PSC que es el mas votado gana el 25% de los votos, hay un fraccionamiento político terrible. Por eso es que tiene que surgir una fuerza no hegemónica, pero sí dominante, y eso es lo que estamos tratando de hacer, organizar a la ciudadanía para que ellos sean esa fuerza y reformular las reglas de juego con una asamblea nacional constituyente. Bolivia estaba peor que nosotros hace dos años, y de repente llega Evo Morales y gana con el 54%. Por eso sí creemos que es posible unificar al país, tener un poder determinante, alterar las relaciones de fuerza y ahí si sentarse con los otros actores políticos para llevar al país rumbo a la mejora de las grandes mayorías.

-¿Con qué sectores o en qué lugares hay que hablar para construir este proyecto?

-Creemos que el Pachacutik va a venir con nosotros pese a que están atentando una serie de factores para dividirnos. La famosa estrategia de la derecha de dividir a la izquierda. Esto más cierto sentimiento etnocentrista de los indígenas que los entendemos. Ellos no quieren ser trampolín de nadie, ya fueron traicionados, y por ello es que algunos plantean como mejor alternativa la del candidato propio. Nosotros, igualmente creemos que esta equivocada esa visión, es necesario en este momento tener una visión integral.
Todas estos temas hacen que sea muy difícil aglutinar las fuerzas de la tendencia, estamos intentando con todas nuestras fuerzas pero no nos engañamos, va a ser difícil. Por los personalismo, por estas pugnas que al final del día ves que no es de principios ni de programa sino de espacios de poder.

- ¿Y con el MPD y el socialismo crees que hay posibilidades de acordar una alianza?

-Con el MPD es muy difícil. Se supone que es un partido de izquierda, pero yo en el Ministerio me convencí de que no lo es. Sus posturas sectarias, fundamentalistas, lo único que hacen es dar argumentos a la derecha, como fue el caso de la privatización de la educación. Desacreditan a cualquiera que discrepe. Además de que sus postulados ideológicos cuando se ponen a negociar son postulados de puestos, y te presentan como un traidor.
Con el socialismo estamos conversando, pero primero necesitamos la respuesta de Pachacutik, la idea es hacer un frente de tres patas. Mientras no estén definidas las cosas es difícil resolver.

La conversación se interrumpe entre llamados y necesidades familiares. Lo consultan, lo buscan y él responde responsablemente a todas sus funciones. Vuelve a la pregunta con los ojos todavía perdidos entre ideas mezcladas, entre los deberes de una agenda que termina tarde en la noche y empieza a la madrugada con un viaje al interior del país. Sus años de entrenamiento intelectual, sin embargo, le dejaron la capacidad de concentración rápida.

- Las propuestas electorales aparecen todavía indefinidas, y en esa indefinición se ve una semejanza entre el proyecto de Alianza País y el de León Roldós que genera la disputa del electorado progresista. ¿Cómo definirías las diferencias entre los dos proyectos?

-La asamblea constituyente es un punto clave. Él primero hablo de la asamblea, pero luego cuando busco el apoyo de la Izquierda Democrática, retrocedió en su postura. Ahora está hablando de reforma a través del Congreso, lo cual le conviene a los partidos tradicionales. Otro ejemplo es el TLC. El discurso de Roldós es hay que negociarlo bien, cuando para nosotros es claramente un proyecto que destruye a nuestro país. Lo de la deuda externa empezó a hablar sólo cuando nosotros empezamos a hablar. Con respecto a las petroleras, y porque Roldós es un hombre honrado, probablemente esté convencido de que hay que acabar con el robo de estas empresas.
¿Cuál es la estrategia de Roldós? Ya haber pactado con el centro y la derecha, para ahora si con el discurso ubicarse en la izquierda y captar más adeptos. Supuestamente nos disputa el espacio, pero el proyecto de Roldós, es de centro derecha, vinculado a la partidocracia.
Pero además, el momento político actual no es posible de acotar a los paradigmas de derecha o izquierda, sino que hay una rebelión ciudadana ante la falta de representación de nuestros políticos. Eso no lo maneja Roldós porque ha pactado, lo quiso manejar cuando se presentó como el candidato de los ciudadanos pero luego se alió con ID. Nosotros, por ejemplo, hemos captado igualmente a todo un electorado de centro y derecha apolíticos, como los jóvenes. Una variable a analizar en la política ecuatoriana es patriotismo y honestidad. Yo prefiero un gobierno de derecha honesto y patriota, que uno de izquierda corrupto. Los jóvenes nos ven con esas características.
Es un hombre honrado, menos bruto, al final va a terminar haciendo menos mal las cosas, con menos ineficiencia, pero va a continuar con el neoliberalismo. Va a continuar esta democracia pseudorepresentativa, esta incursión en la globalización con el modelo liberal. Va a haber simplemente reformas coquetas.
Creo que con el tiempo se van a ir definiendo las posturas, los proyectos. Va a ir cambiando el imaginario que postula a Roldós a la izquierda, para vincularlo al establishment y a la centro derecha. Actualmente de 100 grupos de izquierda, si tuviesen que elegir entre Roldós o Alianza País, 80 se quedan con nosotros.

Revolución ciudadana y soberanía

Su programa tiene una característica poco usual en política latinoamericana, el acompañamiento de los proyectos de argumentos técnicos y datos precisos. También en él se nota la marca de su visión economicista, aún cuando él mismo se define como un economista con mucho sentido común.
Con un 10% de intención de voto en las encuestas, Correa representa una opción de izquierda intelectualizada. Aun así, algunos alegan la posibilidad de que sea otro populista que, como los anteriores mandatarios, después traiciona su palabra. Lo cierto es que los pocos meses en el cargo de Ministro de Economía luego del derrocamiento popular del gobierno de Lucio Gutiérrez, no dieron tiempo para sacarse la duda.

-¿Qué significa el manejo soberano de la economía sobre el que se hace hincapié en el programa político?

-Soberanía implica independencia, capacidad de tomar opciones, y con el tiempo nosotros nos hemos vuelto cada vez mas dependientes. En nombre de la inversión extranjera nos han vendido, nos han dicho que es necesaria y suficiente para el desarrollo. Nos ponemos de rodillas para que vengan 1.500 millones, más de la mitad para petróleo, y mandamos para afuera 3.000 millones. Tenemos que recuperar nuestra capacidad de acción colectiva para que sea la sociedad la que domine al mercado, tenemos que parar esa intromisión de la embajada norteamericana, no mas ejemplos como la de la embajada declarando que el TLC dependía del caso OXY. El FMI ya vino para ver que vamos a hacer con esos 1.300 millones. Yo de presidente los expulso del país.
Si por mi fuera, sobre todo con los 1.300 millones que nos da la OXY, le pago al fondo los 300 millones que les debo y que no los vea más. Expulsaría al representante del BM, les pediría la explicación de por qué nos negaron un crédito cuando estaba todo en orden solamente porque un país soberano reformo una ley nacional, como fue el caso del FEIREP. De dignidad también viven los pueblos.

-En el prologo al libro “El rostro oculto del TLC”, hace mención a la marca de nuestros países como productores de materias primas y no de manufacturas, ¿Cuál es su estrategias de desarrollo para incentivar la industria?

-Hay que hacer mejoras en competitividad, hay que dar créditos, se necesita generar energía hidroeléctrica, se necesita bajar costos de financiamiento que es difícil de llevar a cabo mientras la banca sea dueña del país. Hay que apoyar a la industria, nuestro proyecto de desarrollo es integral. Pero nosotros vamos a poner énfasis en el principal problema que es el desempleo, y la empresa manufacturera no genera mucho, es intensiva en capital. Por eso es que vamos a hacer énfasis en la economía popular, en el pequeño productor rural, en el artesano, en el empresario minorista, en el empresario informal, que hace además que se redistribuya el ingreso. Genera una demanda que reactiva.

-Cuando hablas del desarrollo de las fuerzas internas, ¿significa eso el apoyo a la burguesía nacional?.

-Nuestra burguesía nacional es altamente entreguista, esnobista. Si coincide con nuestros postulados es mejor tenerla como aliada estratégica, pero te diría que es muy remota esa posibilidad. Lo único que supera a su arrogancia es su ignorancia.

- ¿Consideras que está muerto el TLC luego de que se haya decretado la caducidad de los contratos de la Occidental?

-Si, casi muerto, pero puede resurgir, hay que esperar a ver que pasa con el caso OXY, quizás les dan devuelta el contrato en nuevos términos. Todo se puede esperar de estos gobiernos. No alimentemos falsas expectativas.

-¿Cuál es tu propuesta en materia energética?

-Chávez tiene interesantes propuestas en este sentido. Nosotros consideramos que tiene que haber una integración energética de América Latina. Aquí esta destrozado el sistema eléctrico. Es necesario invertir en energía hidroeléctrica porque en nuestro continente tenemos la más cara generación de energía, pero sucede que hay fuertes intereses de grupos privados. Tenemos además un consumo ineficiente y un mal uso. Se debe atacar la demanda subsidiando focos con menor consumo, aparatos electrodomésticos mas eficientes.
-Con respecto al tema de petróleo, ¿qué te parece la idea de Chávez de construir un gasoducto que una Caracas y Buenos Aires o de lo que han hablado algunos de tus colaboradores de la alianza estratégica con Venezuela para trabajar en refinería?

-Pienso que sería importante que Venezuela invierta en Ecuador, que nosotros hagamos refinerías para procesar el crudo de ellos y demos trabajo en nuestra tierra. Nuestra producción es marginal comparada con la de Venezuela, con una refinería tendríamos para procesar nuestro crudo.
En el caso ecuatoriano hay que rescatar para el estado el sector hidrocarburífero. Cuando dicen hay que nacionalizar el petróleo, definan qué es nacionalizar. Porque el petróleo es del Estado. El problema son las malas negociaciones, a las transnacionales se les permite explorar porque es conveniente, si el Estado explora y no encuentra, es un problema grave. Que arriesguen, el tema es que participación nos dan. Si nacionalizar es dejar que la exploración esté en manos del Estado, no estoy de acuerdo porque es una actividad de alto riesgo y de alta tecnología.

-A lo Evo Morales...

-Es que Bolivia es el país que más lejos fue en las reformas neoliberales y Evo revirtió las medidas de los 90 y renegocio mejor los contratos. Ecuador nunca privatizo el petróleo.

-¿Qué opinas de la Ley de hidrocarburos que pone las regalías extraordinarias en 50 y 50?

-Fue un paso adelante, y un acierto de este gobierno y de Diego Borja. Yo como ministro de Economía estaba estudiando eso, y no me alcanzo el tiempo. Había tres alternativas para tratar de mejorar la participación del Estado. El 21 de Julio hicimos la comisión de 2005 para renegociar los contratos petroleros y a las 2 semanas estaba fuera del gobierno. Este gobierno eligió la opción de la reforma a la Ley de Hidrocarburos y el impuesto especial llamado Wilfol Profix Tax, que hasta los países anglosajones, supuestamente los mas liberales, lo aplican en caso que las industrias tengan ganancias extraordinarias. Todo contrato es valido mientras se mantengan razonablemente las condiciones en que se firmaron. Estos señores creen que la seguridad jurídica es que se multiplica por 20 el precio del petróleo y tenemos que ver cómo se nos llevan nuestro ingreso, a otro con ese cuento.
Estábamos estudiando la alternativa de la renegociación de los contratos, que significa reajuste por precios y mayor participación por volumen. Lo que se gana por precios ya lo esta enfrentando la reforma de ley de hidrocarburos, queda el tema de los volúmenes. La vía que yo había escogido en cuanto a volumen era la tasa especial. La Ley de Hidrocarburos, me parece un acierto, aunque insuficiente. Si son ganancias extraordinarias de un recurso no renovable que es propiedad del Estado ¿por qué tenemos que ir 50 y 50?, debemos ir ochenta a veinte, noventa a diez. Son ganancias que ellos no esperaban.

-En cuanto a la dolarización, ¿Cómo piensa enfrentar sus efectos y cuál es su estrategia alargo plazo?

-En este momento las condiciones no están dadas para la salida de la dolarización, la salida en el largo plazo puede ser una moneda regional, andina.

-Pero eso parece ser una salida tan a largo plazo, con la crisis actual de la CAN, se depende de voluntades externas.

-Yo estudie la posibilidad de una moneda andina y no es tan difícil. En Europa sucedió lo mismo, se aceleraron procesos y fue la voluntad política de sus lideres la que permitió la unión monetaria. Europa no reunía los requisitos de un área monetaria técnicamente.

-Pero parece justamente que no hay voluntad política en los andes, como son los casos de Perú y Colombia con la firma de los TLC.

-Pero miremos a Chávez, Evo Morales, Kirchner, Tabare Vazquez, Lula Da Silva.

-Sin embargo, incluso en el Mercosur, Brasil y Argentina tienen una forma de enfrentar la integración bastante individualista.

-Los países grandes, bueno, pierden de esas cosas. ¿Por qué se va a aliar Brasil con Ecuador si ya es la mitad de Sudamérica?. Por eso esos países son más difíciles de convencer, pero entre los países pequeños se puede dar de otra manera y las condiciones no son tan lejanas. Hay problemas con Colombia y Perú, pero están Ecuador, Bolivia y Venezuela.

-¿Con la deuda externa que política tendrías?

-En el caso de Argentina Kirchner puso como condición para negociar que no se pague más del 3%, el país no iba a poder crecer y generar empleo. Ecuador paga el 7% y así no va a crecer. Hay que ir a una renegociación en sus tres tramos. Lo que se hizo en 2000 fue un atraco, todos los bonos habían caído a 20% en el mercado internacional, el país quebrado y había liquidez. Se fue a una renegociación y se pagaron intereses atrasados, un desastre. Hay que renegociar también la deuda con las multilaterales, nunca se lo ha hecho pero se debe hacer. Estos sinverguenzas nos dan 350 millones, que no nos dieron en 2005 para boicotearnos porque yo era ministro, para pagarle a ellos mismo 800 millones. Si somos un gobierno soberano no pedimos dos reales mas, les vamos a pagar hasta el ultimo centavo, pero al ritmo nuestro, no al que ustedes nos exigen. Porque esta es la manera de condicionar a los países, no hacen falta portaviones, bombarderos, sino financiamiento. Habra tambien que negociar deudas bilaterales, esas pseudodeudas de gobierno a gobierno para pseudoayuda al desarrollo, muchas veces son un atraco. Los créditos vienen amarrados los créditos para comprar a la empresa de ese país. Mucha de esa deuda se generó en la década del 70 en dictaduras militares y en armamento. ¿Por qué pagar esas deudas? Habrá que renegociarlas, y denunciar las ilegitimas.

La región, las particularidades y la radicalidad

-En lo regional, señalás la importancia de la integración, ¿cómo observás la crisis de la CAN? ¿cercana a la ruptura de Chávez o a la conciliación de Evo Morales?

-Chávez lo que hizo fue extender la partida de defunción. Los que lo mataron fueron Colombia, Perú y Ecuador, tres países de cinco naciones que firmaron tratados de libre comercio. Si queremos unificar, hay que ponerse de acuerdo, que ninguno de los países firme tratados si no es en forma colectiva, como lo exige la Unión Europea. De todas formas, creo que lo de la CAN es crónica de una muerte anunciada. Debemos sí, acercarnos a otros modelos como es por ejemplo ampliar el Mercosur, explotarlo.

- ¿Qué opinión te merece el gobierno de Néstor Kirchner en la argentina?

-Creo que ha dado gratas sorpresas, con pragmatismo y sentido común, sin dogmatismos. Ha hecho mucho.

-Dentro de lo que es el corrimiento de la centro izquierda hay mas bien bloques diferenciados, ¿te ves mas cerca de los socialismos modernos como el de Tabaré Vazquez o de los procesos mas radicales como son Bolivia y Venezuela?

-Yo creo que responde a la regla de cada país, no solo a las formas. Hay gente que pretende que el estilo de Chávez sea el mismo que el de Bachelet. Un venezolano y un chileno de Santiago, son cosas distintas. Sí creo, de todas formas, que hay un nacionalismo en los casos de Venezuela y Bolivia en donde existe un antinorteamericanismo más claro, pero que responden a las reglas de esos países. En Chile y Uruguay no se han devastado los recursos naturales como sí se hizo en Bolivia y Venezuela. Creo que no es que puedes encontrar catecismo de modelos exactos en países diferentes para decir esto pertenece a la misma tendencia. Creo que sí coinciden en muchas cosas, en buscar un nacionalismo que difiere en los grados, reactivar la economía popular, el trabajo, tratar de limitar esta intilequia del mercado, etc. Sin embargo el grado de profundidad responde a las realidades de cada país.

-Y en Ecuador, ¿qué grado de profundidad corresponde?

-Acá debemos ser muy radicales, porque aquí se nos han llevado al país. Bachelet por ejemplo, no tiene el problema de nosotros, no tienen petróleo, y CODELCO, la empresa nacional de cobre ha hecho buenos contratos. Pero si tuviera una empresa que se le lleva de cada cinco toneladas de cobre cuatro , vamos a ver que haría. Aquí necesitamos cambiar radicalmente porque también las aleaciones a nuestro país han sido radicales.

-¿Qué opinás de las revoluciones democráticas y en qué consiste tu revolución ciudadana?

-¿Qué es revolución? Un cambio radical, profundo y rápido. En ese sentido, creemos que se están dando revoluciones en América Latina, opino que por fin el continente se esta despertando. Están terminando las falacias, como por ejemplo la idea de que los mercados resolvían todo, que no hacia falta la intervención del Estado. Y ahora tenemos una América Latina que no ha crecido, sólo aumento la desigualdad y el desempleo. Yo pienso que no se esta dando una época de cambios, sino un cambio de época.
Nuestra revolución ciudadana significa eso, dejar atrás la partidocracia, la politiquería, hacer un cambio profundo y rápido del sistema político, económico y social. Para ser una democracia seria, representativa, real y participativa. Que disminuya el poder de estas mafias. Para eso es importante que haya una asamblea nacional constituyente que te reforme una ley de elecciones, la ley de partidos, la conformación del Congreso Nacional, y que éste responda a la ciudadania y no a los partidos. Una reforma económica, bajar de la economía dominada, para una economía donde la acción colectiva controle los mercados. Eso significa recatar el rol del Estado en la economía nacional, ir al comercio internacional siempre y cuando convenga, rescatar el trabajo humano convertido en simple mercancía. Pasar de una economía especulativa a una real. Hoy los bancos están mas prósperos que nunca, que se suponen que trabajan con lo que genera el sector real actualmente quebrado. En las cenicientas de estos ultimos anos de neoliberalismo, la educación y la salud, como todo lo publico que se ha abandonado, se necesita un cambio radical. Todo ecuatoriano debe tener acceso a una educación de excelente calidad y totalmente gratuita.

-¿Cómo te definís ideológicamente?

-Yo soy de una izquierda cristiana, vengo de la corriente de la teoría de la liberación. Esto coincide con el socialismo en la prevalencia del trabajo humano, que se sometió en estos ultimos años a la necesidad del capital. Creemos en la acción colectiva, la máxima expresión es la del Estado representante de la sociedad. Creemos en la justicia social, en la economía popular, y esa es otra de las características del siglo XXI. Ya es imposible sostener que estatización de los medios de produccion para evitar la plusvalía y la explotación, eso es insostenible. De acuerdo, eso fue superado por la historia, pero es claro que tampoco funciona el modelo capitalista. Lo que hay que hacer es fomentar esas formas de produccion que siempre han existido pero que no han sido privilegiadas, como el pequeño productor agrícola, el artesano, el microempresario, el comerciante minorista, el comerciante informal. Apoyarlos, buscar formas de cooperatividad. La acción colectiva también en este sentido. Yo llevo esos mensajes desde el evangelio y la postura social de la iglesia, otros lo hacen desde el marxismo.

31 - 05 -2006, Para la Agencia Periodistica del Mercosur (APM) - http://www.prensamercosur.com.ar/

Ecuador vive momento de definiciones


Ecuador ha sido desde hace tiempo un foco de sorpresas. Su fuerte crisis de legitimidad, marcada por levantamientos populares y destituciones presidenciales, ha puesto periódicamente a este país en boca del mundo. Sin embargo, hoy es otra la razón que lo lleva a ser noticia: la decisión de caducar el contrato de la petrolera norteamericana OXY (Occidental Petroleum Corporation) tras el traspaso del 40% de sus acciones a la empresa canadiense EnCanada, violando así la ley de hidrocarburos.
Como era de esperar, la medida adoptada por el gobierno de Alfredo Palacio trajo fuertes repercusiones a nivel nacional e internacional. En el plano interno significó un gran triunfo de los movimientos sociales y la izquierda ecuatoriana, quienes en los seis años de litigio hicieron de este reclamo - junto al rechazo a la firma del TLC - su principal bandera frente al chantaje norteamericano que, a modo de coerción política, condicionó esta firma a la renegociación del contrato con su multinacional. En lo que refiere al marco regional, la ruptura implicó un sutil acercamiento al eje Caracas – La Paz en este contexto crítico de la Comunidad Andina de Naciones (CAN).
Sucede que esta decisión excede al estratégico Bloque 15 que pasará a manos de la estatal PetroEcuador. Implica declarar un ganador (y un perdedor) en esta larga batalla que atiende puntos como la soberanía nacional y las relaciones con Estados Unidos, fundamentales no sólo desde lo comercial, sino también desde lo migratorio.
Los principales ingresos con que Ecuador aspira alcanzar este año un 4 % de crecimiento de su PBI son dos: el petróleo, que aportará al fisco nuevos fondos a partir de la reciente ley de Hidrocarburos que establece un reparto del 50 y 50 de los ingresos extraordinarios generados por el aumento de los precios internacionales y las remesas de los inmigrantes - la mayoría de ellos en los Estados Unidos - calculadas en casi 2 mil millones de dólares anuales. “Aun no siendo un factor de desarrollo, (las remesas) tienen un rol indispensable en la economía nacional por su colaboración con el sostenimiento de la dolarización (que Jamil Mahuad implementó en 2000) y la disminución de la pobreza”, explica Alberto Acosta, economista y consultor del Instituto Latinoamericano de Investigaciones Sociales.
La dependencia económica para con EEUU se explica además en que más del 40 % de la producción nacional se ubica en el mercado norteamericano. ¿Quien, si no EEUU, compraría sus bananas, su atún, sus palmitos y sus flores?
Con este panorama, las elecciones presidenciales del 15 de octubre se presentan como una posibilidad de cambio. Cambio que la sociedad ecuatoriana da muestras de necesitar después de nueve años de constante crisis por la que pasaron siete presidentes distintos y ninguno logró finalizar su mandato. Se trata de definiciones que el escenario latinoamericano también exige, justo cuando comienzan a esbozarse bloques enfrentados y un mundo andino dividido.

Con miras a octubre


Palacio asumió la presidencia en abril del año pasado, luego de la revuelta de los “forajidos”, un movimiento espontáneo, eminentemente quiteño y sin intenciones de liderazgo, que al grito de “que se vayan todos” tumbó al coronel Lucio Gutiérrez. Sin un solo congresal que le responda orgánicamente, su objetivo siempre fue mantenerse en el poder y es por eso que sus medidas atienden más a una lógica de coyuntura que a un proyecto estructural.
Por todo esto, la medida respecto de la OXY sorprendió y abrió un debate nacional. Los medios hegemónicos de comunicación manifestaron su descontento con agresivas editoriales y los candidatos de la derecha como Cinthia Viteri del Partido Social Cristiano (PSC) y el multimillonario bananero Álvaro Noboa del Partido Renovador Institucional Acción Nacional (PRIAN) rechazaron la medida. La estrategia oficial fue levantar las banderas del nacionalismo.
Con pocas chances de ganar la disputa, las elites, en cooperación con el Mundial de Alemania, “se encargaron de sepultar paulatina y sutilmente el tema. A las oligarquías no les interesa fomentar un debate público que podría conducir a un mayor cuestionamiento del modelo económico vigente y de las políticas para la reducción del papel del Estado en la economía”, asegura el analista Juan Fernando Terán.
De cara a octubre, tanto Viteri como Noboa pelean por un mismo electorado; lo que diferencia a un proyecto y a otro es el tipo de derecha que encarnan. La primera, representada por la bonita y carismática diputada socialcristiana, es la más rancia y tradicional. Sobre ella se cierne el fantasma del ex presidente y viejo caudillo León Febres Cordero (1984-1988) al que el imaginario popular reconoce como el “dueño del país”. El PSC le otorga una fuerte estructura, sobre todo en Guayaquil, pero al mismo tiempo un gran lastre opositor.
Por su parte, Alvarito, como le dicen con ironía y sin ternura, aspira en su tercer intento por alcanzar la presidencia, a no volver a perder en segunda vuelta como lo hizo en frente a Mahuad en 1998 y a Gutiérrez en 2003. Si bien nadie confía en su grandeza intelectual, es sabido que su enorme patrimonio puede alcanzarle para “comprarse la presidencia” con programas clientelares o lo que haga falta.
Para esta elección discute una alianza con el Partido Roldosista Ecuatoriano de Abdalá Bucaram, y el Partido Sociedad Patriótica de Gutiérrez. Sin embargo, como señala Terán, “Gutiérrez, que es un comodín de la derecha, podría inscribirse como candidato y así fragmentar y regionalizar aún más el voto de los sectores populares”.

Las dificultades de la izquierda

El elector progresista tiene todavía un panorama poco definido. La estrategia de “divide y reinarás” a cargo de la derecha es complementaria a la fragmentación de una izquierda que no supo canalizar el éxito político de la caducidad hacia la unidad partidaria.
Quien jugó sus fichas para acortar opciones fue el ex ministro de economía de Palacio, Rafael Correa (Alianza País), candidato que con el 15% de intención de votos representa la propuesta por izquierda con mayores posibilidades de acceder a una segunda vuelta. Apostó fuerte por un frente con el Partido Socialista (PS) - más pequeño pero más radical que sus hermanos del continente –y el Movimiento Pachakutik (PK) que hubiera resuelto sus mayores debilidades: el desconocimiento por falta de aparato y sus similitudes para la opinión pública con el candidato de centro-izquierda puntero en las encuestas, León Roldós (Red Ética y Democrática).
Pero PK se negó y optó por lanzar al actual presidente de la CONAIE, Luis Macas, como candidato propio. Las causas de la desconfianza y el escepticismo deben buscarse en la crisis interna que desató la traición del gobierno de Gutiérrez, al que ellos apoyaron desde un principio. Corre así el riesgo, sin embargo, de que la organización caiga en el vicio del etnocentrismo y pierda la idea de un proyecto colectivo que seduzca a aquella población que no forma parte del 20 % indígena.
Al día de hoy, mientras esperan que se encaucen las conversaciones con PK, Alianza País y el PS elaboran su estrategia. Este proyecto, basado en la sólida formación académica de Correa y decorado con una evidente voluntad política, va de la mano de las “revoluciones democráticas” de Evo Morales y Hugo Chávez. “Los países que fueron más expropiados, más mutilados, entre los cuales se encuentra Ecuador, son los que hoy necesitan de opciones radicales”, explicó el candidato a América XXI.
Sin embargo, todo el panorama de la izquierda se encuentra condicionado por la figura de Roldós. Su estrategia es captar con su retórica y su pasado independiente al electorado progresista; con su alianza con la derechista Izquierda Democrática, al de centro. Por eso su programa presenta ambigüedades irreconciliables como abarcar la caducidad de la OXY, avanzar aún más en la ley de hidrocarburos, unir latinoamericana contra la “agresiva política migratoria estadounidense” y, al mismo tiempo, negociar un TLC “en mejores condiciones” con los EEUU.
Con respecto a la deuda externa es similar su radicalidad discursiva. En su oficina de Guayaquil levanta el dedo índice y dice convencido y orgulloso que el no pago es la opción; pero prefiere no explicarla con detalle “porque es una cuestión estratégica”. Luego, a regañadientes, reconoce que lo que no pagará será sólo la deuda comercial.
Los números demuestran que su estrategia es, hasta el momento, la más efectiva. Con un 26 % encabeza todas las encuestas lejos del pelotón que lo persigue lo que le aseguraría su pase a segunda vuelta.
Lo único certero es que el escenario con miras a las presidenciales está abierto, casi tanto como la interpretación que los mismos ecuatorianos hacen de su reciente e inestable historia política. En esta coyuntura cambiante, los candidatos intentan adaptarse a los tiempos, pero con falencias. Sus programas y declaraciones son permeables a modificaciones y están plagados de indefiniciones. Para este electorado al que los analistas denominan populista, un poco aprovechando la ambigüedad del término, otro poco por su tendencia a dejarse seducir por líderes carismáticos, las propuestas se entrecruzan dejando el panorama de opciones inconcluso.


Julio, Para América XXI

Los unos y “los otros”

En 1852 se publicó la primera edición del 18 Brumario de Carlos Marx. Este libro, aplicación del materialismo histórico para el caso francés, esconde en su prosa un gran enojo: la historia, que debía profundizar los procesos revolucionarios de 1848, había decepcionado culminando con la asunción del emperador Luis Bonaparte. América Latina hace tiempo, es noticia por la expectativa de cambio, por su nueva tendencia política que, aun no siendo homogénea, tiene como principal característica el rechazo de los viejos modelos. Pero como en Francia, el continente mostró que las tendencias nunca son unilaterales. Álvaro Uribe Vélez arrasó en las presidenciales en Colombia con un 62 %, al mismo tiempo que Alan García logró con el 52,6 en segunda vuelta asegurar su segundo mandato en el Perú.
De estos triunfos se han hecho lecturas con un denominador común: la idea de que así se consolida una línea opositora a la tendencia de gobiernos de centroizquierda, el regreso del neoliberalismo. Sin embargo, en este momento de anomia política donde las nuevas ideas no se terminan de gestar y las viejas no terminan de morir, lo que caracteriza el proceso no es la unanimidad sino las contradicciones. En este sentido es que Uribe y García tienen entre sí más diferencias que similitudes. Mientras el primero se presenta como firme aliado de Washington, García alegó no pertenecer a ningún imperialismo (ni venezolano, ni estadounidense) y al momento de su triunfo optó por distanciarse de Estados Unidos, frenar la belicosidad con Hugo Chávez y dibujar alianzas con Brasil y Chile.
De esta forma, el escenario que se plantea parece ser aún más complejo que el de la formación de dos bloques. García es un riesgo para la integración porque podría fisurar el proceso desde adentro; logrando, en su intento por establecer alianzas con los “socialismos modernos” y moderados, que los matices le ganen a las generalidades. Así lo que se reconoce como un bloque ambiguo hegemonizado por Caracas, donde se embarcan La Habana y La Paz ; forzados, Brasilia, Montevideo y Buenos Aires y de rebote Santiago, puede dejar de serlo para convertirse cada país en ejemplo de una gama abierta de radicalidades y moderaciones políticas. Colombia, en este sentido, no sería más que uno de los dos extremos.
Ya antes de asumir, García no ahorró en gestos. Su viaje a Brasil, sus declaraciones sobre un posible tratado de libre comercio con este país y sus elogios al “ejemplo estupendo de inteligencia política, de convocatoria al capital externo y de Estado activo” que constituye el modelo chileno, dan cuenta de sus posibles alianzas. Muestra, además, que su prototipo de Estado se asocia a ejemplos de salidas frágiles al neoliberalismo, y sobre todo, con falencias muy serias en lo que a política social responde. Y Perú no está para esperar el cuento del derrame cuando a pesar del crecimiento sostenido del PBI en los últimos cinco años sólo se ha reducido la pobreza en un 5%, la distribución de la riqueza muestra cómo el primer decil de la sociedad acumula el 40%, y la desocupación alcanza el 9.6 %.
Distinta, sin embargo, fue su posición para con Bolivia y Venezuela. Aunque matizó el enfrentamiento que tuvo con Chávez a raíz de su incidencia en la contienda electoral y en el apoyo al candidato nacionalista Ollanta Humala, esto no significa que ahora sean amigos. La denuncia de que la nacionalización de los hidrocarburos en Bolivia fue una estrategia monopolizada por el chavismo para neutralizar a Brasil y Argentina, es ejemplo de ello. Aun así asegura no tener la intención de liderar un eje anticaracas; “El loco no voy a ser yo”, dijo en una conversación con Andrés Oppenheimer. Para con la Argentina las cartas no están puestas sobre la mesa. Kirchner por su parte, tal vez olvidando un poco las pintadas peronistas de los ochenta y recordando otro poco los lazos que éste tiene con la UCR , decidió optar como herramienta diplomática la carta y no el llamado.
Este panorama de alianzas marca inclinaciones, que se acentúan con la decisión de mantener relaciones “frescas” con Colombia, país que lo asiló en 1992. García, en confraternidad con Uribe, se niega a participar de lo define como una estrategia de dominio, financiada con las rentas petroleras, “para rodear a Colombia con repúblicas chavistas”.
El presidente colombiano, por su parte, se mantiene al margen de este encierro mientras reafirma su hegemonía interna. Una hegemonía que se consolida cada vez más y que se explica por su política de “seguridad democrática” y de reactivación económica. Su método de mano dura con la guerrilla y de negociación con los "paras" - la cual implica una omnipresencia militar por el aumentó de las Fuerzas Publicas en un 30 %, un presupuesto de 6.900 millones de dólares para el 2006 y una incidencia del gobierno de EEUU mediante el Plan Colombia - lo llevó a obtener fuertes resultados en la baja de los delitos de alto impacto. Y sobre todo un consenso en una opinión pública que cree menguado el conflicto y siente que puede volver a viajar por las rutas de su país. Si a esto se le suma un crecimiento del PBI en un 5,13%, el control de la inflación y la disminución a un 11% de la desocupación, la pregunta sobre su popularidad parece saldada.
Sin embargo, más allá de los resultados del “buen gerente”, Uribe tiene un techo. Paradójicamente las razones de su éxito son las que no le permiten prosperar más allá de las fronteras nacionales y exponerse como el representante regional que Washington espera. ¿Puede serlo entonces García?, Aunque quisiera no puede, él también está flaqueado por una serie de condicionamientos a nivel nacional. El más fundamental es sin duda su minoría en la Cámara legislativa (sólo tiene 36 representantes en el Congreso de 120 bancas); lo cual lo forzará a establecer alianzas que lo corran hacia la izquierda o la derecha, dependiendo si se realizan con el cesarista Humala o con la derecha citadina de Unidad Nacional. Sus coincidencias con los últimos se basan en la reafirmación del modelo de desarrollo de Toledo, de la apertura económica y atracción de capitales, así como también por la firma, aunque con revisiones, del TLC.
Pero aunque él alega no ser el radical que en los años ochenta nacionalizó la banca, declaró el no pago de la deuda externa y levantó la bandera panameña cuando la invasión norteamericana a ese país, García sabe que no puede traicionar por completo a sus bases de la Alianza Popular Revolucionaria Americana (APRA), hoy un partido socialdemócrata de derecha pero con tradición antiimperialista.
En este sentido, las decisiones futuras de Humala, quien luego de su derrota llamó a formar un "Frente Nacionalista Democrático y Popular", son determinantes. Si canaliza el 47,3% que obtuvo, tiene en sus manos la posibilidad de conducir un bloque de oposición que la izquierda no puede acaparar por su poco arraigo en la sociedad. Sin embargo, como antes de la elección, Humala desconcierta con sus declaraciones contradictorias, los inicios de rupturas internas y las indefiniciones ideológicas; lo cual hace dudar sobre la capacidad de consolidar un proyecto no marcado por oportunismos electoralistas.
Lo cierto es que el panorama se vuelve más confuso, y todavía falta esperar las elecciones presidenciales en Venezuela, Brasil, México y Ecuador para empezar a delinear nuevas ideas. Con los futuros resultados, sobre todo de los dos últimos que son menos predecibles, el continente seguirá siendo noticia. En Ecuador, las definiciones son importantes por su rol de intermedio en la convulsionada CAN, y porque, de elegirse el candidato de centroizquierda León Roldós, se podría concretar un acercamiento a Brasilia, Santiago y Lima. De lo contrario, la llegada al poder del ex ministro de economía Rafael Correa implicaría una alianza con Venezuela que dejaría en jaque a Perú y presionaría aún más a Colombia. En todo este embrollo, México, gracias a su magnitud política y económica, juega fuerte. Una victoria en julio de Manuel López Obrador sería un guiño a las centro-izquierdas regionales (a cuales no se sabe) y un triunfo de Felipe Calderón podría significar que EEUU consiga su anhelado vocero. Así, el mapa regional se vuelve a plagar de incertezas, y Latinoamérica debe nuevamente preguntarse sobre su futuro. Tiempo al tiempo.


Julio, para Caras y Caretas

Uribe va por su reelección

Una Colombia militarizada espera tensa la asistencia a las urnas de más de 27 millones votantes que, con un 53 por ciento según indican las encuestas, reelegirían al actual presidente Álvaro Uribe. Aun así, el candidato del Polo Democrático, Carlos Gaviria, aspira a un ballotage esperanzado en su continuo crecimiento que lo ubica en un inédito segundo lugar para la izquierda, desplazando así al liberal Horacio Serpa.
El apoyo a la gestión de Uribe quedó demostrado en las elecciones legislativas de abril, cuando el “candidato-presidente” como lo llaman acá, obtuvo la mayoría en ambas cámaras del Congreso. Esto explica que en su campaña haya optado por mantener los ejes que lo llevaron a la Casa de Nariño en 2002, “la seguridad democrática, la transparencia, la reactivación económica y social”
Es que observando los números se ven progresos en seguridad y desarrollo económico. Su estrategia de mano dura con los guerrilleros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia y con el Ejercito de liberación Nacional, para lo cual aumentó las Fuerzas Publicas en un 30 por ciento de 2002 a 2006, obtuvo resultados en la baja de los delitos de alto impacto como los homicidios, masacres y secuestros. Distinta, sin embargo, fue su cuestionada política de negociación para con el grupo paramilitar Autodefensas Unidas de Colombia, que permitió, asegura el oficialismo, la desmovilización de más de 30.000 combatientes.
La población, acostumbrada a no tener certezas de volver con vida a sus casas, ahora siente puede volver a viajar por las rutas. Aún cuando esto implica una omnipresencia militar, un presupuesto de 6.900 millones de dólares en seguridad en el 2006 y una incidencia del gobierno de Estados Unidos mediante el Plan Colombia.
Su lado oscuro en política de seguridad son los 3 millones de desplazados victimas de la guerra interna, que sólo Sudán supera, según la Iglesia Católica y varias ONG; y las denuncias por su poca preocupación en materia de derechos humanos.
Considerando las particularidades de este país, sus seguidores se jactan de la administración en lo económico y aseguran: “Un buen gerente debe ser reelegido”. El PBI creció 5,13 por ciento, al mismo tiempo que controló la inflación y disminuyó a un 11 por ciento la desocupación. También supo seducir a la inversión extranjera (5 mil millones en 2005) y mantuvo el riesgo país en 300 puntos. Su mayor deuda, sin embargo, está en sus políticas sociales y en el 54 por ciento de población bajo la línea de la pobreza, según la ONU.

28 – 05 - 2006, Perfil frustrada