Uribe va por su reelección
Una Colombia militarizada espera tensa la asistencia a las urnas de más de 27 millones votantes que, con un 53 por ciento según indican las encuestas, reelegirían al actual presidente Álvaro Uribe. Aun así, el candidato del Polo Democrático, Carlos Gaviria, aspira a un ballotage esperanzado en su continuo crecimiento que lo ubica en un inédito segundo lugar para la izquierda, desplazando así al liberal Horacio Serpa.
El apoyo a la gestión de Uribe quedó demostrado en las elecciones legislativas de abril, cuando el “candidato-presidente” como lo llaman acá, obtuvo la mayoría en ambas cámaras del Congreso. Esto explica que en su campaña haya optado por mantener los ejes que lo llevaron a la Casa de Nariño en 2002, “la seguridad democrática, la transparencia, la reactivación económica y social”
Es que observando los números se ven progresos en seguridad y desarrollo económico. Su estrategia de mano dura con los guerrilleros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia y con el Ejercito de liberación Nacional, para lo cual aumentó las Fuerzas Publicas en un 30 por ciento de 2002 a 2006, obtuvo resultados en la baja de los delitos de alto impacto como los homicidios, masacres y secuestros. Distinta, sin embargo, fue su cuestionada política de negociación para con el grupo paramilitar Autodefensas Unidas de Colombia, que permitió, asegura el oficialismo, la desmovilización de más de 30.000 combatientes.
La población, acostumbrada a no tener certezas de volver con vida a sus casas, ahora siente puede volver a viajar por las rutas. Aún cuando esto implica una omnipresencia militar, un presupuesto de 6.900 millones de dólares en seguridad en el 2006 y una incidencia del gobierno de Estados Unidos mediante el Plan Colombia.
Su lado oscuro en política de seguridad son los 3 millones de desplazados victimas de la guerra interna, que sólo Sudán supera, según la Iglesia Católica y varias ONG; y las denuncias por su poca preocupación en materia de derechos humanos.
Considerando las particularidades de este país, sus seguidores se jactan de la administración en lo económico y aseguran: “Un buen gerente debe ser reelegido”. El PBI creció 5,13 por ciento, al mismo tiempo que controló la inflación y disminuyó a un 11 por ciento la desocupación. También supo seducir a la inversión extranjera (5 mil millones en 2005) y mantuvo el riesgo país en 300 puntos. Su mayor deuda, sin embargo, está en sus políticas sociales y en el 54 por ciento de población bajo la línea de la pobreza, según la ONU.
28 – 05 - 2006, Perfil frustrada
El apoyo a la gestión de Uribe quedó demostrado en las elecciones legislativas de abril, cuando el “candidato-presidente” como lo llaman acá, obtuvo la mayoría en ambas cámaras del Congreso. Esto explica que en su campaña haya optado por mantener los ejes que lo llevaron a la Casa de Nariño en 2002, “la seguridad democrática, la transparencia, la reactivación económica y social”
Es que observando los números se ven progresos en seguridad y desarrollo económico. Su estrategia de mano dura con los guerrilleros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia y con el Ejercito de liberación Nacional, para lo cual aumentó las Fuerzas Publicas en un 30 por ciento de 2002 a 2006, obtuvo resultados en la baja de los delitos de alto impacto como los homicidios, masacres y secuestros. Distinta, sin embargo, fue su cuestionada política de negociación para con el grupo paramilitar Autodefensas Unidas de Colombia, que permitió, asegura el oficialismo, la desmovilización de más de 30.000 combatientes.
La población, acostumbrada a no tener certezas de volver con vida a sus casas, ahora siente puede volver a viajar por las rutas. Aún cuando esto implica una omnipresencia militar, un presupuesto de 6.900 millones de dólares en seguridad en el 2006 y una incidencia del gobierno de Estados Unidos mediante el Plan Colombia.
Su lado oscuro en política de seguridad son los 3 millones de desplazados victimas de la guerra interna, que sólo Sudán supera, según la Iglesia Católica y varias ONG; y las denuncias por su poca preocupación en materia de derechos humanos.
Considerando las particularidades de este país, sus seguidores se jactan de la administración en lo económico y aseguran: “Un buen gerente debe ser reelegido”. El PBI creció 5,13 por ciento, al mismo tiempo que controló la inflación y disminuyó a un 11 por ciento la desocupación. También supo seducir a la inversión extranjera (5 mil millones en 2005) y mantuvo el riesgo país en 300 puntos. Su mayor deuda, sin embargo, está en sus políticas sociales y en el 54 por ciento de población bajo la línea de la pobreza, según la ONU.
28 – 05 - 2006, Perfil frustrada

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