Los indígenas americanos “de la resistencia al poder”
En el templo del antiguo imperio tiwanakota, entre banderas rojas y wilpalas flameando al unísono, un Evo Morales eufórico había asegurado el día antes de su asunción formal a la presidencia en enero de 2006: “Hoy empieza una nueva era para los pueblos originarios del mundo, una nueva vida en la que buscamos igualdad y justicia, un nuevo milenio. Hermanos y hermanas, de la resistencia a la toma del poder. Debemos avanzar para liberar a nuestra Bolivia y a nuestra América”. Fue desde entonces que los movimientos indígenas, cuya realidad es otra a partir de la experiencia boliviana, modificaron sus perspectivas. Prueba de ello fue la III Cumbre Continental de Pueblos y Nacionalidades Indígenas de Abya Yala (América para los Kunas panameños) realizada entre los días 26 y 30 de marzo en el templo maya de Iximche`, Guatemala, donde debatieron representantes de 25 países en torno a la consigna “De la resistencia al poder”.
Este nuevo enfoque se expresó, por ejemplo, en la elección de las mesas de debate, entre las cuales se destacaban “globalización neoliberal y oportunidades económicas de los pueblos indígenas”, “estrategias y alianzas para la toma del poder”, “autonomía y libre determinación” y “democracia, Estado-Nación y gobiernos indígenas”. El ánimo colectivo era optimista y ambicioso. “Para romper con la relación colonial son necesarias la reforma del Estado, la ruptura del modelo económico y el abandono del neoliberalismo, y esto sólo es posible mediante la toma de espacios de poder”, comentaba el guatemalteco Miguel Ángel Sandoval, dirigente del recientemente creado Movimiento Amplio de Izquierda (MAIZ). “Hoy nosotros nos damos cuenta de que la toma de las decisiones no está en las movilizaciones, sino en los Estados. Se avizora que hay que construir un poder diferente, alternativo frente a la crisis de nuestros países”, agregaba Miguel Quispe, secretario general de CAOI, Coordinadora Andina de Organizaciones Indígenas, yconductor del evento.
A pesar de que esta apertura fue la que prevaleció en la Cumbre, aún se registraban posturas más etnocentristas o más escépticas en torno a la apropiación de espacios de poder; posturas que hacían hincapié en el abandono del uso del dinero o del consumo de productos industriales. Ninguna de ellas llegó, sin embargo, a determinar alguna de las conclusiones finales. Con claridad, la “Declaración de Iximche`” marcó la línea política de los pueblos originarios: “Afianzar relaciones con movimientos sociales del continente y del mundo que permitan enfrentar las políticas neoliberales y todas las formas de opresión”.
Ocurre que si bien la radicalidad boliviana es el faro de los movimientos originarios de la región, es una verdad que cada una de las realidades es particular y que no todos los países tienen una población indígena del 62 por ciento, como asegura el Banco Mundial sucede en la Nación andina. En este sentido, Quispe sostenía que “la articulación con sindicatos, estudiantes, movimientos sociales, maestros y la Iglesia será la que permita la construcción de un movimiento político que incluya a todos”. La lucha por el reconocimiento de los Estados de la diversidadétnica y cultural interna es otra de las banderas: “No podemos recluirnos, hay que ir adquiriendoprotagonismo y tomar como estrategia la plurinacionalidad para involucrar a todos losmovimientos internos de nuestros países”, aseguraba Bladimir Painecura, mapuche chileno.Otro de los dilemas que se debatieron una y otra vez en la Cumbre fue la relación entre los movimientos y los “gobiernos amigos” (pero no originarios) como el venezolano, el nicaragüense y el ecuatoriano. “Los indígenas buscamos mantener relaciones con aquellos Estados que nos sirven de enlace para que nuestras propuestas puedan ser consideradas en el ámbito internacional. Pero esto sólo puede ser posible cuando la agenda que se lleva adelante nos identifica, y eso>significa transformar al país”, explicaba Blanca Chancoso, dirigenta de la Confederación de>Nacionalidades Indígenas del Ecuador (CONAIE), y agregaba: “Nosotros nos declaramos vigilantes e independientes del gobierno de (Rafael) Correa. Sin embargo, existe una gran coincidencia en puntos como la instalación de la Asamblea Constituyente para refundar al país, la no firma del Tratado de Libre Comercio con EEUU y la oposición a la militarización de la frontera con Colombia. Son todos temas de agenda que hacen que tengamos que apoyarlo y avanzarjuntos”.
En el caso guatemalteco, cuya población indígena supera al 40 por ciento, la situación es distinta. Si bien la candidatura a las presidenciales del 9 de septiembre de Rigoberta Menchú, Premio Nóbel de la paz de 1992 en reconocimiento a su reivindicación de los pueblos amerindios, despertó el interés de la prensa internacional, pocas son las posibilidades reales de que obtenga un triunfo ya que según las últimas encuestas se encuentra en el cuarto lugar con un 2 por ciento de intención de voto. Su ausencia fue notoria en Cumbre y Marta Matzir, maya y organizadora del evento, lo relacionó con su escasa capacidad de convocatoria: “El problema de Rigoberta es que perdió a sus bases. Desde que ganó el Nóbel desapareció para la gente. Es significativo, sin embargo, que por primera vez una mujer indígena se lance a presidenta en este país que, después de 36 años de guerra interna, perdió a todos sus cuadros”.
Con el gobierno de Felipe Calderón y una izquierda dividida entre el liderazgo de Andrés Manuel López Obrador, el Zapatismo y el extendido conflicto de Oaxaca, en México el panorama se presenta también complejo. “El lema no es un discurso. Hace mucho ya que se está luchando por los espacios de decisión y hoy el primer reto es construir la coincidencia, cuya inexistencia en nuestro país pagamos caro” explicaba Delfino Juárez Toledo, de la Unión de ComunidadesIndígenas de la zona norte del istmo de Oaxaca.La representante del pueblo Huarpe y de la Organización de Naciones y Pueblos Indígenas de Argentina (ONPIA), Claudia Herrera, analizaba la situación nacional: “El Estado argentino tienegrandes deudas con nosotros. Kirchner todavía no nos ha atendido. Nos reciben del Ministerio de Desarrollo Social con una visión paternalista como si fuera una cuestión de indigentes. Nosotros le estamos pidiendo al Estado un diálogo profundo para que haya cambiosestructurales”.
Sin embargo, más allá de los matices nacionales que hacen de cada fenómeno una experiencia única y difícil de imitar, hubo un punto donde la coincidencia en la Cumbre fue rotunda. “El enemigo número uno son los yanquis; George Bush y su aparato militar, económico y político. Son el Banco Mundial, el FMI, las multinacionales a quienes entregan nuestros recursos naturales a precio de gallina muerta”, se enfurecía Juana Quispe, diputada boliviana por el Movimiento al Socialismo (MAS). Así fue como “Declaración de Iximche`” habló de capitalismo, ratificó el rechazo a los tratados de libre comercio (TLCs), condenó las políticas “del gobierno de Estados Unidos expresadas en la exclusión demostrada con la construcción del muro en la frontera con México” y denunció “las democracias impostoras y terroristas implementadas por los gobiernos neoliberales, que se traducen en la militarización de los territorios indígenas, la criminalización de las luchas indígenas y de los movimientos sociales en todo el Abya Yala”.
Pero no todo fue oposición; en Guatemala se constituyó también la Coordinadora Continental de las Nacionalidades y Pueblos Indígenas del Abya Yala para “enfrentar las políticas de globalización neoliberal y para luchar por la liberación definitiva de nuestros pueblos hermanos, de la madre tierra, del territorio, del agua y todo el patrimonio natural para vivir bien”.
Para Acción, segunda quincena de abril
Este nuevo enfoque se expresó, por ejemplo, en la elección de las mesas de debate, entre las cuales se destacaban “globalización neoliberal y oportunidades económicas de los pueblos indígenas”, “estrategias y alianzas para la toma del poder”, “autonomía y libre determinación” y “democracia, Estado-Nación y gobiernos indígenas”. El ánimo colectivo era optimista y ambicioso. “Para romper con la relación colonial son necesarias la reforma del Estado, la ruptura del modelo económico y el abandono del neoliberalismo, y esto sólo es posible mediante la toma de espacios de poder”, comentaba el guatemalteco Miguel Ángel Sandoval, dirigente del recientemente creado Movimiento Amplio de Izquierda (MAIZ). “Hoy nosotros nos damos cuenta de que la toma de las decisiones no está en las movilizaciones, sino en los Estados. Se avizora que hay que construir un poder diferente, alternativo frente a la crisis de nuestros países”, agregaba Miguel Quispe, secretario general de CAOI, Coordinadora Andina de Organizaciones Indígenas, yconductor del evento.
A pesar de que esta apertura fue la que prevaleció en la Cumbre, aún se registraban posturas más etnocentristas o más escépticas en torno a la apropiación de espacios de poder; posturas que hacían hincapié en el abandono del uso del dinero o del consumo de productos industriales. Ninguna de ellas llegó, sin embargo, a determinar alguna de las conclusiones finales. Con claridad, la “Declaración de Iximche`” marcó la línea política de los pueblos originarios: “Afianzar relaciones con movimientos sociales del continente y del mundo que permitan enfrentar las políticas neoliberales y todas las formas de opresión”.
Ocurre que si bien la radicalidad boliviana es el faro de los movimientos originarios de la región, es una verdad que cada una de las realidades es particular y que no todos los países tienen una población indígena del 62 por ciento, como asegura el Banco Mundial sucede en la Nación andina. En este sentido, Quispe sostenía que “la articulación con sindicatos, estudiantes, movimientos sociales, maestros y la Iglesia será la que permita la construcción de un movimiento político que incluya a todos”. La lucha por el reconocimiento de los Estados de la diversidadétnica y cultural interna es otra de las banderas: “No podemos recluirnos, hay que ir adquiriendoprotagonismo y tomar como estrategia la plurinacionalidad para involucrar a todos losmovimientos internos de nuestros países”, aseguraba Bladimir Painecura, mapuche chileno.Otro de los dilemas que se debatieron una y otra vez en la Cumbre fue la relación entre los movimientos y los “gobiernos amigos” (pero no originarios) como el venezolano, el nicaragüense y el ecuatoriano. “Los indígenas buscamos mantener relaciones con aquellos Estados que nos sirven de enlace para que nuestras propuestas puedan ser consideradas en el ámbito internacional. Pero esto sólo puede ser posible cuando la agenda que se lleva adelante nos identifica, y eso>significa transformar al país”, explicaba Blanca Chancoso, dirigenta de la Confederación de>Nacionalidades Indígenas del Ecuador (CONAIE), y agregaba: “Nosotros nos declaramos vigilantes e independientes del gobierno de (Rafael) Correa. Sin embargo, existe una gran coincidencia en puntos como la instalación de la Asamblea Constituyente para refundar al país, la no firma del Tratado de Libre Comercio con EEUU y la oposición a la militarización de la frontera con Colombia. Son todos temas de agenda que hacen que tengamos que apoyarlo y avanzarjuntos”.
En el caso guatemalteco, cuya población indígena supera al 40 por ciento, la situación es distinta. Si bien la candidatura a las presidenciales del 9 de septiembre de Rigoberta Menchú, Premio Nóbel de la paz de 1992 en reconocimiento a su reivindicación de los pueblos amerindios, despertó el interés de la prensa internacional, pocas son las posibilidades reales de que obtenga un triunfo ya que según las últimas encuestas se encuentra en el cuarto lugar con un 2 por ciento de intención de voto. Su ausencia fue notoria en Cumbre y Marta Matzir, maya y organizadora del evento, lo relacionó con su escasa capacidad de convocatoria: “El problema de Rigoberta es que perdió a sus bases. Desde que ganó el Nóbel desapareció para la gente. Es significativo, sin embargo, que por primera vez una mujer indígena se lance a presidenta en este país que, después de 36 años de guerra interna, perdió a todos sus cuadros”.
Con el gobierno de Felipe Calderón y una izquierda dividida entre el liderazgo de Andrés Manuel López Obrador, el Zapatismo y el extendido conflicto de Oaxaca, en México el panorama se presenta también complejo. “El lema no es un discurso. Hace mucho ya que se está luchando por los espacios de decisión y hoy el primer reto es construir la coincidencia, cuya inexistencia en nuestro país pagamos caro” explicaba Delfino Juárez Toledo, de la Unión de ComunidadesIndígenas de la zona norte del istmo de Oaxaca.La representante del pueblo Huarpe y de la Organización de Naciones y Pueblos Indígenas de Argentina (ONPIA), Claudia Herrera, analizaba la situación nacional: “El Estado argentino tienegrandes deudas con nosotros. Kirchner todavía no nos ha atendido. Nos reciben del Ministerio de Desarrollo Social con una visión paternalista como si fuera una cuestión de indigentes. Nosotros le estamos pidiendo al Estado un diálogo profundo para que haya cambiosestructurales”.
Sin embargo, más allá de los matices nacionales que hacen de cada fenómeno una experiencia única y difícil de imitar, hubo un punto donde la coincidencia en la Cumbre fue rotunda. “El enemigo número uno son los yanquis; George Bush y su aparato militar, económico y político. Son el Banco Mundial, el FMI, las multinacionales a quienes entregan nuestros recursos naturales a precio de gallina muerta”, se enfurecía Juana Quispe, diputada boliviana por el Movimiento al Socialismo (MAS). Así fue como “Declaración de Iximche`” habló de capitalismo, ratificó el rechazo a los tratados de libre comercio (TLCs), condenó las políticas “del gobierno de Estados Unidos expresadas en la exclusión demostrada con la construcción del muro en la frontera con México” y denunció “las democracias impostoras y terroristas implementadas por los gobiernos neoliberales, que se traducen en la militarización de los territorios indígenas, la criminalización de las luchas indígenas y de los movimientos sociales en todo el Abya Yala”.
Pero no todo fue oposición; en Guatemala se constituyó también la Coordinadora Continental de las Nacionalidades y Pueblos Indígenas del Abya Yala para “enfrentar las políticas de globalización neoliberal y para luchar por la liberación definitiva de nuestros pueblos hermanos, de la madre tierra, del territorio, del agua y todo el patrimonio natural para vivir bien”.
Para Acción, segunda quincena de abril

1 Comments:
me encanta tu blog,
atte
diego gonzalez
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