El pasado presente de la muerte del ALCA
El encuentro de Mar del Palta significó una nueva derrota para EEUU y un continente que insinúa ponerse de pie. En esta investigación, las opiniones de Bolívar, Artigas, Moreno y Rodríguez se actualizan y participan de una realidad en la que resta mucho por decir y hacer.
Ya se ha dicho mucho, casi todo, sobre la IV Cumbre de las Américas. Se ha hablado de la III Cumbre de los Pueblos, de los debates, declaraciones, discursos, manifestaciones y represiones. De fondo, se sabe, la discusión gira en torno al Área de Libre Comercio para las Américas (ALCA).
Estados Unidos perdió, una vez más, una batalla diplomática en la región. Este subcontinente que al menos retóricamente se renueva, titubea pero se opone a los mandatos del imperio. Los argumentos, si bien no son los de un proyecto continental emancipatorio, sirven en esta estrecha coyuntura para frenar los embates del norte.
En un complejo trabajo de investigación, Tiempos de Opinión trajo la historia al presente. De cara a analizar estos procesos estructurales y recientes, fuimos a las palabras de aquellos hombres que pensaron y actuaron sobre un continente y sus naciones cuando estas no eran más que esbozos.
En una misma mesa, José Artigas, Simón Rodríguez, Simón Bolívar y Mariano Moreno opinarán desde ayer sobre el hoy:
¿Qué opinión les merece el fracaso de Estados Unidos en la Cumbre de las Américas?
-Bolívar: Como ya he dicho tantas veces, la lucha es por la Patria Grande. En las épocas de emancipación colonial, nuestro rival era el imperialismo español. En la actualidad, este ha tomado una nueva forma en el gigante del Norte. Ya el compañero Martí se ha ocupado de señalar que es la hora del recuento y de la marcha unida. La América Latina se junta y se guía sola, como un solo pueblo, se levanta. Sola, pelea. Vencerá, sola. Esta unión es necesaria para vencer la codicia del vecino.
-Moreno: Coincido con esta posición. La independencia sólo puede ser pensada en la escala continental y de manera radical. Los cimientos de una República nunca se han de llevar a cabo sin solidez y rigor. Si bien no nos encontramos en un proceso revolucionario que exija la utilización de métodos violentos, es menester tener presente que la moderación provoca en general mayores debilidades. Hay que aprovechar cada circunstancia de agotamiento del imperio y Estados Unidos se encuentra hoy en una frágil situación. El huracán Katrina, la ilegítima y pantanosa invasión a Irak, y en lo que atiene a nuestra región, las derrotas diplomáticas, lo colocan en una situación de menor solidez a la hora de marcar las agendas públicas de nuestras Naciones. En este sentido, es la posición de los presidentes del MERCOSUR una respuesta adecuada a la coyuntura internacional.
En este mundo globalizado, ¿cuál ha de ser el rol, en términos económicos, de Latinoamérica en el mundo?
- Bolivar: Antes que nada, la región debe pensarse como a un todo. Si Argentina negocia de manera aislada con la Unión Europea o Chile cierra tratados de comercio con Estados Unidos o China, cualquier proyecto propio naufragará. Existe en nuestra tierra un gran mercado, poseemos una infraestructura fabril, si bien escasa, nada desdeñable, y aquí se encuentran gran cantidad de las reservas energéticas y naturales del mundo. Si nos paramos y enfrentamos a la economía mundial unidos, tenemos una fuerza que ningún país podrá ignorar ni subestimar.
- Moreno: Coincido plenamente, y me tomo el atrevimiento de sumar a su análisis otro factor: el gran proceso de concentración que padeció y padece nuestro continente, el más desigual del mundo. Nuestro problema no es de producción sino de distribución. Bienvenidos los capitales extranjeros, a sabiendas de las extorsiones que implican. Reconozcámoslo: sin mercado interno difícilmente podamos pensarnos con autonomía. En contraposición al modelo neoliberal, creo que el Estado juega un rol clave en nuestras economías. Nuestro proteccionismo debe basarse en la fomentación y apropiación de la industria y de la agricultura por parte del Estado, lo cual implica la creación de nuevos puestos de trabajo y, por ende, de un creciente y vigoroso mercado. Esto significa lograr en poco tiempo la disminución de las importaciones, sobre todo de aquellos artículos de lujo que poco aportan a las necesidades de nuestros pueblos. Será tarea delicada, pero no menos urgente, nacionalizar todo aquello que los Gobiernos hayan privatizado y todo aquello que sea propiedad del enemigo, una vez que este sea explícito.
- Artigas: Evidentemente, aquí hay acuerdo. Sé también, que a pesar de su silencio, el compañero Rodríguez defiende como yo a capa y espada una profunda reforma agraria que sirva para poblar los campos, que vuelva productiva la tierra ociosa y que favorezca a los desposeídos, a las culturas milenarias. Por otro lado, sostengo que la vigorosidad económica de nuestras naciones debe fortalecerse con estrechos intercambios sin barreras aduaneras. En este sentido estoy a favor del MERCOSUR, pero de uno ampliado que incluya al pacto andino. ¿Por qué estoy, entonces, contra el ALCA? Por las asimetrías económicas y las dependencias culturales; porque mi teoría es la opuesta a la del librecambio. Abalo un proteccionismo que utilice a la aduana como instrumento para fomentar la industria al interior de nuestro territorio.
Según lo señalado, la unidad latinoamericana parece un paso ineludible. Sin embargo, la realidad de nuestros países señala que esa empresa no es tan sencilla, un ejemplo de ello son los impedimentos del MERCOSUR tras su 20° aniversario. ¿Cómo se puede colaborar con este proceso integracionista?
-Bolívar: Los problemas que se presentan en la actualidad están vinculados directamente con la falta de dirección política. En el caso del MERCOSUR, encontramos que a priori Brasil, y en una segunda instancia Argentina, deberían liderar el proyecto del Sur. Pero existe un impedimento fundamental, ocurre que la hegemonía está pensada en términos neoliberales. No se concibe una cooperación entre los pueblos, es decir, se prioriza el Estado-Nación frente a la unidad. Un ejemplo fue la actitud del Gobierno brasileño en el conflicto boliviano. Allí, la estatal Petrobras jugó el mismo rol capitalista que Repsol. Podría, como bien hace Chávez con PDVSA en Petrosur, Petroandina, y Petrocaribe, utilizar ese recurso estratégico para crear redes de influencia política priorizando otros valores como los promulgados por el ALBA.
-Moreno: Es que un proceso de ruptura de las relaciones imperialistas deben ser dirigidas bajo los intereses comunes. La ambición, el egoísmo, las ventajas privadas sofocan la construcción de un poder en defensa de la Patria Grande. Es preciso tener como prioridad permanente la voluntad general que emana de los pueblos, del contrato que hicieron todos ellos en pos del beneficio común. Por ello, es que resulta imprescindible la difusión de los valores que marcan nuestro proyecto: la libertad, la verdad, el bien y el espíritu públicos, los cuales son fundamentales para la constitución del ciudadano latinoamericano, virtuoso y pacífico.
-Artigas: Por eso es necesario conformar un régimen en donde las aspiraciones hegemónicas de algunos sectores, como fue el caso de la capital porteña durante la construcción de los Estados nacionales en 1810, se regularicen.
Bolívar le atribuyó el problema a una falta de dirección política, ¿qué opina, usted Artigas, al respecto?
-Artigas: La fórmula que busco es la de la unidad dentro de la diversidad. Pero a diferencia de Bolívar, creo que esto se construye desde elementos autónomas hacia un poder centralizado. Es decir, el proceso integracionista requiere de dos etapas fundamentales: la aglutinación de voluntades soberanas para luego determinar la organización constitucional definitiva. El Estado federal, en este sentido, debe dar una competencia amplia a los gobiernos partes, al mismo tiempo que garantizará la autonomía de los mismos respecto de su poder. Es por eso, que no creo que el problema regional se resuelva simplemente con una dirigencia, es necesario que existan experiencias de organización a niveles locales, en este caso nacionales, que permitan la integración bajo iguales condiciones. De otro modo se reproducirían las ambiciones hegemónicas tan presentes en la historia de nuestro continente.
-Rodríguez: Permítame aclarar algunas cuestiones, Don José. Fui su tutor y entiendo muy bien los pasos que él ha dado. Sucede que Bolívar es un hombre de acción, más que político o intelectual. Comprende muy bien todas los conceptos roussonianos que intenté transmitirle y desea, créame, un sistema federal. Pero tanto en aquel contexto como en este, la defensa del gobierno centralizado busca sentar las bases para formar individuos que puedan pensarse libres. La libertad y la democracia necesitan tiempo para arraigarse en la sociedad aunque, desde ya, la situación entrado el siglo XXI es muy otra a la del siglo XIX. Mientras estos no estén instaurados como sólidos valores, es necesario en paralelo a la continua construcción de los mismos, llevar a cabo el desarrollo del proyecto nacional con las condiciones dadas.
Y en la construcción de estas bases más sólidas del proyecto libertario, ¿qué rol tiene la educación?
-Rodríguez: La educación juega un rol fundamental, porque es en las prácticas, los idearios, los conocimientos de la vida cotidiana donde se encuentran los fundamentos de nuestra dominación. Es sabido que a partir de la penetración cultural se sustentan otras formas de sujeción. Por eso es que sólo llegaremos a ese sentir común, a la colonización de América por los americanos, la eliminación de la miseria, la pobreza, sobre todo de la población indígena, a partir de una nueva concepción sobre la misma. A partir de una escuela popular y política, sin pretextos ni disfraces. El proyecto educativo debe estar sin duda, orientado al pueblo, a los desposeídos, a las nuevas generaciones con espíritu de cambio.
-Moreno: Coincido con esta idea, la ignorancia de nuestros pueblos es una traba fuerte para el desarrollo de nuestras naciones libres. La voluntad general de los pueblos, necesita de una instrucción cívica que permita conocer los fundamentos de nuestra doctrina política y económica. Como señalaba Rousseau, es necesario que llevemos a cabo un contrato pedagógico para acabar con la desigualdad. En este sentido, es necesario cuestionar todos aquellos establecimientos educativos que no coincidan con la causa de la libertad, con la formación de la ciudadanía.
-Bolívar: Bueno, los aportes del presidente venezolano Hugo Chávez, en este sentido, son de suma importancia para el propósito regional. Tanto las misiones educativas como la "La Versión Preliminar del Proyecto Educativo Nacional" son dos grandes innovaciones en la política del continente. Justamente, una de las grandes virtudes de este plan era, siguiendo algunas líneas de lo que señalaba Simón Rodríguez, ver el hecho educativo como un proceso permanente y en constante construcción. Su propósito consistía en la consulta constante a las bases, buscando siempre que se recogiera el verdadero sentir de los involucrados: estudiantes, obreros, docentes, padres, representantes y comunidad organizada en general. Además de que la discusión se daba a través de Asambleas, talleres, encuentros e intercambio de saberes. Así, por más que su aplicación se encontró con una serie de obstáculos, su formulación nos llevó a la renovación del sueño de pensar a la educación desde sus raíces, la escuela que tenemos y la escuela que queremos, la sociedad que tenemos y la revolución que queremos.
-Rodríguez: Es que pensar nuestra educación es el primer paso para la construcción de un proyecto pedagógico autónomo. En un contexto en el que la política neoliberal, a través de los organismos multinacionales de crédito como es el Banco Mundial, intenta delinear los cómo y los qué de nuestros conocimientos, nuestra tarea ha de ser justamente romper con esta lógica. No necesitamos sabios que vengan de afuera a explicarnos nuestra realidad, nosotros debemos enseñarnos a aprender. El maestro debe ocupar el rol social que le corresponde, negado por los ajustes de la década de los noventa. No debemos copiar modelos, un ejemplo claro de la frustración de esta empresa es el caso argentino. La ley Federal de Educación traída de España, desde su perspectiva mercantilista y subyugada a los intereses capitalistas por sobre los de nuestro pueblo, no hicimos más que reproducir desigualdades en el plano de lo pedagógico. Debemos inventar nuestra propia perspectiva. Humildemente creo que estas ideas que expresé tiempo atrás, tuvieron eco en la teoría de Paulo Freire sobre educación popular y en las experiencias de Universidades populares del Movimiento Sin Tierra de Brasil, y de algunos movimientos de desocupados en la argentina.
Todas las opiniones giran en torno a la construcción del sujeto que actúe en la escena política, pero ¿ en qué tipo de organización están pensando?
- Bolívar: Aunque quizá un tanto chocante y políticamente incorrecto lo mío es simple. Como usted sabrá, en el discurso de Angostura de 1819 expuse los lineamientos básicos de mi pensamiento que luego llevé a la práctica al redactar la constitución de Bolivia. Defiendo convencido un sistema judicial inspirado en los principios liberales, una asamblea de representantes o cámara baja elegidos libremente y un senado que nombre a sus sucesores para contrabalancear la presión popular. El Ejecutivo debe ser vitalicio y con derecho a designar a un sucesor y la vicepresidencia hereditaria. Para que el proyecto prospere, resulta vital el cuerpo de censores cuya tarea es la de guiar cultural y moralmente al país, que le enseñe a las masas a amar la virtud y a odiar al vicio.
-Moreno: Don Simón, intentemos comprender el siglo XXI. En el "Plan Revolucionario de Operaciones" defendí las tramas políticas que llevaron adelante los grandes talentos a escondidas del pueblo. Sostengo que la mal llamada "clase política" se debate sobre tiempos y modos que no son los de la sociedad civil. Así son las cosas, nos guste o no. Pero cuidado, la comprensión de los tiempos políticos no me lleva a justificar un ejecutivo vitalicio y hereditario. Es importante y fundamental tener en claro que aún teniendo en cuenta este factor, nuestros principios republicanos deben ser sostenidos fuertemente. Cada realidad marcará los tiempos de cada política, pero nunca se debe perder de vista los principios y valores que marca nuestro proyecto libertario. La forma que yo creo más sólida en este sentido es la redacción de una constitución que cristalice ordenadamente los principios ciudadanos.
- Artigas: Algunas de las cosas que ustedes dicen son ciertas, sin embargo, a mi entender, se han olvidado de remarcar una factor fundamental, el sistema democrático. Simón, al comienzo de esta entrevista se esbozó esta tensión entre nuestros pensamientos. Era obvio y necesario, ocurre que simplemente, a pesar de estar del mismo lado, disentimos. Es que la República que yo concibo tiene como premisa fundamental la institucionalización de una democracia igualitaria en donde la deliberación y la elección popular deben ser promovidas y auspiciadas. Libertad significa para mi la libre autodeterminación de nuestros pueblos. Pienso que la construcción de la soberanía radica en darle vida política al mismo, y como consecuencia, aparece como fundamental la constitución de una nación en términos de conciencia y voluntad para así alcanzar la creación del Estado. Esta democracia brota del alma de los pueblos y no de racionalidades preestablecidas. Por eso es que no se puede pensar en el sentido inverso, es decir, la consolidación del Estado para la construcción de la Nación. Es la libertad positiva, es decir, la que le permite a los ciudadanos participar de las decisiones políticas que le competen logrando así garantizar sus derechos, la que debemos desarrollar en nuestros pueblos.
- Rodríguez: He publicado "En Defensa de Bolívar" y he formado parte de su proyecto en Bolivia, sin embargo, en este momento debo separarme de sus ideas. Considero que en la coyuntura actual, están dadas las condiciones para transformar nuestra realidad con nuestras herramientas, desde abajo. No precisamos grandes padres, ni demagogos que lleven a nuestros pueblos a los destinos que ellos decidan. Debemos pensarnos desde esta tierra a nuestra vida, del día a día a nosotros mismos. Nos sólo es posible, sino necesario construir un mundo donde la igualdad, la justicia y la libertad primen por sobre el salvaje capitalismo.
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Ya se ha dicho mucho, casi todo, sobre la IV Cumbre de las Américas. Se ha hablado de la III Cumbre de los Pueblos, de los debates, declaraciones, discursos, manifestaciones y represiones. De fondo, se sabe, la discusión gira en torno al Área de Libre Comercio para las Américas (ALCA).
Estados Unidos perdió, una vez más, una batalla diplomática en la región. Este subcontinente que al menos retóricamente se renueva, titubea pero se opone a los mandatos del imperio. Los argumentos, si bien no son los de un proyecto continental emancipatorio, sirven en esta estrecha coyuntura para frenar los embates del norte.
En un complejo trabajo de investigación, Tiempos de Opinión trajo la historia al presente. De cara a analizar estos procesos estructurales y recientes, fuimos a las palabras de aquellos hombres que pensaron y actuaron sobre un continente y sus naciones cuando estas no eran más que esbozos.
En una misma mesa, José Artigas, Simón Rodríguez, Simón Bolívar y Mariano Moreno opinarán desde ayer sobre el hoy:
¿Qué opinión les merece el fracaso de Estados Unidos en la Cumbre de las Américas?
-Bolívar: Como ya he dicho tantas veces, la lucha es por la Patria Grande. En las épocas de emancipación colonial, nuestro rival era el imperialismo español. En la actualidad, este ha tomado una nueva forma en el gigante del Norte. Ya el compañero Martí se ha ocupado de señalar que es la hora del recuento y de la marcha unida. La América Latina se junta y se guía sola, como un solo pueblo, se levanta. Sola, pelea. Vencerá, sola. Esta unión es necesaria para vencer la codicia del vecino.
-Moreno: Coincido con esta posición. La independencia sólo puede ser pensada en la escala continental y de manera radical. Los cimientos de una República nunca se han de llevar a cabo sin solidez y rigor. Si bien no nos encontramos en un proceso revolucionario que exija la utilización de métodos violentos, es menester tener presente que la moderación provoca en general mayores debilidades. Hay que aprovechar cada circunstancia de agotamiento del imperio y Estados Unidos se encuentra hoy en una frágil situación. El huracán Katrina, la ilegítima y pantanosa invasión a Irak, y en lo que atiene a nuestra región, las derrotas diplomáticas, lo colocan en una situación de menor solidez a la hora de marcar las agendas públicas de nuestras Naciones. En este sentido, es la posición de los presidentes del MERCOSUR una respuesta adecuada a la coyuntura internacional.
En este mundo globalizado, ¿cuál ha de ser el rol, en términos económicos, de Latinoamérica en el mundo?
- Bolivar: Antes que nada, la región debe pensarse como a un todo. Si Argentina negocia de manera aislada con la Unión Europea o Chile cierra tratados de comercio con Estados Unidos o China, cualquier proyecto propio naufragará. Existe en nuestra tierra un gran mercado, poseemos una infraestructura fabril, si bien escasa, nada desdeñable, y aquí se encuentran gran cantidad de las reservas energéticas y naturales del mundo. Si nos paramos y enfrentamos a la economía mundial unidos, tenemos una fuerza que ningún país podrá ignorar ni subestimar.
- Moreno: Coincido plenamente, y me tomo el atrevimiento de sumar a su análisis otro factor: el gran proceso de concentración que padeció y padece nuestro continente, el más desigual del mundo. Nuestro problema no es de producción sino de distribución. Bienvenidos los capitales extranjeros, a sabiendas de las extorsiones que implican. Reconozcámoslo: sin mercado interno difícilmente podamos pensarnos con autonomía. En contraposición al modelo neoliberal, creo que el Estado juega un rol clave en nuestras economías. Nuestro proteccionismo debe basarse en la fomentación y apropiación de la industria y de la agricultura por parte del Estado, lo cual implica la creación de nuevos puestos de trabajo y, por ende, de un creciente y vigoroso mercado. Esto significa lograr en poco tiempo la disminución de las importaciones, sobre todo de aquellos artículos de lujo que poco aportan a las necesidades de nuestros pueblos. Será tarea delicada, pero no menos urgente, nacionalizar todo aquello que los Gobiernos hayan privatizado y todo aquello que sea propiedad del enemigo, una vez que este sea explícito.
- Artigas: Evidentemente, aquí hay acuerdo. Sé también, que a pesar de su silencio, el compañero Rodríguez defiende como yo a capa y espada una profunda reforma agraria que sirva para poblar los campos, que vuelva productiva la tierra ociosa y que favorezca a los desposeídos, a las culturas milenarias. Por otro lado, sostengo que la vigorosidad económica de nuestras naciones debe fortalecerse con estrechos intercambios sin barreras aduaneras. En este sentido estoy a favor del MERCOSUR, pero de uno ampliado que incluya al pacto andino. ¿Por qué estoy, entonces, contra el ALCA? Por las asimetrías económicas y las dependencias culturales; porque mi teoría es la opuesta a la del librecambio. Abalo un proteccionismo que utilice a la aduana como instrumento para fomentar la industria al interior de nuestro territorio.
Según lo señalado, la unidad latinoamericana parece un paso ineludible. Sin embargo, la realidad de nuestros países señala que esa empresa no es tan sencilla, un ejemplo de ello son los impedimentos del MERCOSUR tras su 20° aniversario. ¿Cómo se puede colaborar con este proceso integracionista?
-Bolívar: Los problemas que se presentan en la actualidad están vinculados directamente con la falta de dirección política. En el caso del MERCOSUR, encontramos que a priori Brasil, y en una segunda instancia Argentina, deberían liderar el proyecto del Sur. Pero existe un impedimento fundamental, ocurre que la hegemonía está pensada en términos neoliberales. No se concibe una cooperación entre los pueblos, es decir, se prioriza el Estado-Nación frente a la unidad. Un ejemplo fue la actitud del Gobierno brasileño en el conflicto boliviano. Allí, la estatal Petrobras jugó el mismo rol capitalista que Repsol. Podría, como bien hace Chávez con PDVSA en Petrosur, Petroandina, y Petrocaribe, utilizar ese recurso estratégico para crear redes de influencia política priorizando otros valores como los promulgados por el ALBA.
-Moreno: Es que un proceso de ruptura de las relaciones imperialistas deben ser dirigidas bajo los intereses comunes. La ambición, el egoísmo, las ventajas privadas sofocan la construcción de un poder en defensa de la Patria Grande. Es preciso tener como prioridad permanente la voluntad general que emana de los pueblos, del contrato que hicieron todos ellos en pos del beneficio común. Por ello, es que resulta imprescindible la difusión de los valores que marcan nuestro proyecto: la libertad, la verdad, el bien y el espíritu públicos, los cuales son fundamentales para la constitución del ciudadano latinoamericano, virtuoso y pacífico.
-Artigas: Por eso es necesario conformar un régimen en donde las aspiraciones hegemónicas de algunos sectores, como fue el caso de la capital porteña durante la construcción de los Estados nacionales en 1810, se regularicen.
Bolívar le atribuyó el problema a una falta de dirección política, ¿qué opina, usted Artigas, al respecto?
-Artigas: La fórmula que busco es la de la unidad dentro de la diversidad. Pero a diferencia de Bolívar, creo que esto se construye desde elementos autónomas hacia un poder centralizado. Es decir, el proceso integracionista requiere de dos etapas fundamentales: la aglutinación de voluntades soberanas para luego determinar la organización constitucional definitiva. El Estado federal, en este sentido, debe dar una competencia amplia a los gobiernos partes, al mismo tiempo que garantizará la autonomía de los mismos respecto de su poder. Es por eso, que no creo que el problema regional se resuelva simplemente con una dirigencia, es necesario que existan experiencias de organización a niveles locales, en este caso nacionales, que permitan la integración bajo iguales condiciones. De otro modo se reproducirían las ambiciones hegemónicas tan presentes en la historia de nuestro continente.
-Rodríguez: Permítame aclarar algunas cuestiones, Don José. Fui su tutor y entiendo muy bien los pasos que él ha dado. Sucede que Bolívar es un hombre de acción, más que político o intelectual. Comprende muy bien todas los conceptos roussonianos que intenté transmitirle y desea, créame, un sistema federal. Pero tanto en aquel contexto como en este, la defensa del gobierno centralizado busca sentar las bases para formar individuos que puedan pensarse libres. La libertad y la democracia necesitan tiempo para arraigarse en la sociedad aunque, desde ya, la situación entrado el siglo XXI es muy otra a la del siglo XIX. Mientras estos no estén instaurados como sólidos valores, es necesario en paralelo a la continua construcción de los mismos, llevar a cabo el desarrollo del proyecto nacional con las condiciones dadas.
Y en la construcción de estas bases más sólidas del proyecto libertario, ¿qué rol tiene la educación?
-Rodríguez: La educación juega un rol fundamental, porque es en las prácticas, los idearios, los conocimientos de la vida cotidiana donde se encuentran los fundamentos de nuestra dominación. Es sabido que a partir de la penetración cultural se sustentan otras formas de sujeción. Por eso es que sólo llegaremos a ese sentir común, a la colonización de América por los americanos, la eliminación de la miseria, la pobreza, sobre todo de la población indígena, a partir de una nueva concepción sobre la misma. A partir de una escuela popular y política, sin pretextos ni disfraces. El proyecto educativo debe estar sin duda, orientado al pueblo, a los desposeídos, a las nuevas generaciones con espíritu de cambio.
-Moreno: Coincido con esta idea, la ignorancia de nuestros pueblos es una traba fuerte para el desarrollo de nuestras naciones libres. La voluntad general de los pueblos, necesita de una instrucción cívica que permita conocer los fundamentos de nuestra doctrina política y económica. Como señalaba Rousseau, es necesario que llevemos a cabo un contrato pedagógico para acabar con la desigualdad. En este sentido, es necesario cuestionar todos aquellos establecimientos educativos que no coincidan con la causa de la libertad, con la formación de la ciudadanía.
-Bolívar: Bueno, los aportes del presidente venezolano Hugo Chávez, en este sentido, son de suma importancia para el propósito regional. Tanto las misiones educativas como la "La Versión Preliminar del Proyecto Educativo Nacional" son dos grandes innovaciones en la política del continente. Justamente, una de las grandes virtudes de este plan era, siguiendo algunas líneas de lo que señalaba Simón Rodríguez, ver el hecho educativo como un proceso permanente y en constante construcción. Su propósito consistía en la consulta constante a las bases, buscando siempre que se recogiera el verdadero sentir de los involucrados: estudiantes, obreros, docentes, padres, representantes y comunidad organizada en general. Además de que la discusión se daba a través de Asambleas, talleres, encuentros e intercambio de saberes. Así, por más que su aplicación se encontró con una serie de obstáculos, su formulación nos llevó a la renovación del sueño de pensar a la educación desde sus raíces, la escuela que tenemos y la escuela que queremos, la sociedad que tenemos y la revolución que queremos.
-Rodríguez: Es que pensar nuestra educación es el primer paso para la construcción de un proyecto pedagógico autónomo. En un contexto en el que la política neoliberal, a través de los organismos multinacionales de crédito como es el Banco Mundial, intenta delinear los cómo y los qué de nuestros conocimientos, nuestra tarea ha de ser justamente romper con esta lógica. No necesitamos sabios que vengan de afuera a explicarnos nuestra realidad, nosotros debemos enseñarnos a aprender. El maestro debe ocupar el rol social que le corresponde, negado por los ajustes de la década de los noventa. No debemos copiar modelos, un ejemplo claro de la frustración de esta empresa es el caso argentino. La ley Federal de Educación traída de España, desde su perspectiva mercantilista y subyugada a los intereses capitalistas por sobre los de nuestro pueblo, no hicimos más que reproducir desigualdades en el plano de lo pedagógico. Debemos inventar nuestra propia perspectiva. Humildemente creo que estas ideas que expresé tiempo atrás, tuvieron eco en la teoría de Paulo Freire sobre educación popular y en las experiencias de Universidades populares del Movimiento Sin Tierra de Brasil, y de algunos movimientos de desocupados en la argentina.
Todas las opiniones giran en torno a la construcción del sujeto que actúe en la escena política, pero ¿ en qué tipo de organización están pensando?
- Bolívar: Aunque quizá un tanto chocante y políticamente incorrecto lo mío es simple. Como usted sabrá, en el discurso de Angostura de 1819 expuse los lineamientos básicos de mi pensamiento que luego llevé a la práctica al redactar la constitución de Bolivia. Defiendo convencido un sistema judicial inspirado en los principios liberales, una asamblea de representantes o cámara baja elegidos libremente y un senado que nombre a sus sucesores para contrabalancear la presión popular. El Ejecutivo debe ser vitalicio y con derecho a designar a un sucesor y la vicepresidencia hereditaria. Para que el proyecto prospere, resulta vital el cuerpo de censores cuya tarea es la de guiar cultural y moralmente al país, que le enseñe a las masas a amar la virtud y a odiar al vicio.
-Moreno: Don Simón, intentemos comprender el siglo XXI. En el "Plan Revolucionario de Operaciones" defendí las tramas políticas que llevaron adelante los grandes talentos a escondidas del pueblo. Sostengo que la mal llamada "clase política" se debate sobre tiempos y modos que no son los de la sociedad civil. Así son las cosas, nos guste o no. Pero cuidado, la comprensión de los tiempos políticos no me lleva a justificar un ejecutivo vitalicio y hereditario. Es importante y fundamental tener en claro que aún teniendo en cuenta este factor, nuestros principios republicanos deben ser sostenidos fuertemente. Cada realidad marcará los tiempos de cada política, pero nunca se debe perder de vista los principios y valores que marca nuestro proyecto libertario. La forma que yo creo más sólida en este sentido es la redacción de una constitución que cristalice ordenadamente los principios ciudadanos.
- Artigas: Algunas de las cosas que ustedes dicen son ciertas, sin embargo, a mi entender, se han olvidado de remarcar una factor fundamental, el sistema democrático. Simón, al comienzo de esta entrevista se esbozó esta tensión entre nuestros pensamientos. Era obvio y necesario, ocurre que simplemente, a pesar de estar del mismo lado, disentimos. Es que la República que yo concibo tiene como premisa fundamental la institucionalización de una democracia igualitaria en donde la deliberación y la elección popular deben ser promovidas y auspiciadas. Libertad significa para mi la libre autodeterminación de nuestros pueblos. Pienso que la construcción de la soberanía radica en darle vida política al mismo, y como consecuencia, aparece como fundamental la constitución de una nación en términos de conciencia y voluntad para así alcanzar la creación del Estado. Esta democracia brota del alma de los pueblos y no de racionalidades preestablecidas. Por eso es que no se puede pensar en el sentido inverso, es decir, la consolidación del Estado para la construcción de la Nación. Es la libertad positiva, es decir, la que le permite a los ciudadanos participar de las decisiones políticas que le competen logrando así garantizar sus derechos, la que debemos desarrollar en nuestros pueblos.
- Rodríguez: He publicado "En Defensa de Bolívar" y he formado parte de su proyecto en Bolivia, sin embargo, en este momento debo separarme de sus ideas. Considero que en la coyuntura actual, están dadas las condiciones para transformar nuestra realidad con nuestras herramientas, desde abajo. No precisamos grandes padres, ni demagogos que lleven a nuestros pueblos a los destinos que ellos decidan. Debemos pensarnos desde esta tierra a nuestra vida, del día a día a nosotros mismos. Nos sólo es posible, sino necesario construir un mundo donde la igualdad, la justicia y la libertad primen por sobre el salvaje capitalismo.
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